Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
ME AYUDA
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Me ayuda,
aquel lugar en que te vi,
causa de mi alegría,
de mi llorar y reír,
de mi ilusión que moría.
De la razón de mi sangre,
de mi fe y de mi paz,
de cuando veré a los ángeles,
cuando deje de llorar.
Ese lugar del principio,
de mi felicidad,
de mi dolor y mi alivio,
cuando yo vuelvo a pasar.
También me ayuda el silencio,
que me permite pensar,
en tantos momentos felices
que tu cuerpo me brindaba
en tantos besos no dados
cundo tú andabas lejos
y tu boca me robaba
Me ayuda en el día ver
a la gracia de la vida
que te hace caminar
soñar tu sonrisa y tus dedos,
que me han hecho más soñar.
en tus manos que estructuran
toda esta bella pasión
todo color de mis ojos
todo aroma de mis campos
toda música que vuela
todo sabor de tu fruto
todo sonido en gargantas
de mal palabras y trinos
toda enjundia de los vinos
toda risa y maldición
y cuando se muere un poeta
toda miel consolación.
Me ayuda en esta diáspora
en esta huida de idilios
pensar tus dedos rotundos
porque ellos mueven mi sangre,
cuando van y tocan el mar,
pues yo también en las tardes,
lo suelo triste tocar.
Y pienso lleno de celo,
porque él te puede tocar,
mientras aquí yo me muero,
sin poderte mirar.
Pero el saber que el mar moja,
esos, tus dedos de amar,
esas aguas conquistaron,
también éste pecho sin paz.
&&&&&&
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Me ayuda,
aquel lugar en que te vi,
causa de mi alegría,
de mi llorar y reír,
de mi ilusión que moría.
De la razón de mi sangre,
de mi fe y de mi paz,
de cuando veré a los ángeles,
cuando deje de llorar.
Ese lugar del principio,
de mi felicidad,
de mi dolor y mi alivio,
cuando yo vuelvo a pasar.
También me ayuda el silencio,
que me permite pensar,
en tantos momentos felices
que tu cuerpo me brindaba
en tantos besos no dados
cundo tú andabas lejos
y tu boca me robaba
Me ayuda en el día ver
a la gracia de la vida
que te hace caminar
soñar tu sonrisa y tus dedos,
que me han hecho más soñar.
en tus manos que estructuran
toda esta bella pasión
todo color de mis ojos
todo aroma de mis campos
toda música que vuela
todo sabor de tu fruto
todo sonido en gargantas
de mal palabras y trinos
toda enjundia de los vinos
toda risa y maldición
y cuando se muere un poeta
toda miel consolación.
Me ayuda en esta diáspora
en esta huida de idilios
pensar tus dedos rotundos
porque ellos mueven mi sangre,
cuando van y tocan el mar,
pues yo también en las tardes,
lo suelo triste tocar.
Y pienso lleno de celo,
porque él te puede tocar,
mientras aquí yo me muero,
sin poderte mirar.
Pero el saber que el mar moja,
esos, tus dedos de amar,
esas aguas conquistaron,
también éste pecho sin paz.
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