Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me basta tu peldaño en mi escalera
sanándome el trayecto de subida,
tu mano regalándome la vida
con tanta plenitud y a tu manera.
Me basta tu milagro compañera
dejándome la piel enardecida,
tu boca restañándome la herida
fecunda como flor de primavera.
Tan sólo tu mirar es el soporte
que ciego nunca tuve a mi costado
y hoy tuyo me señala bien el Norte.
Me basta tu silencio sosegado
preñando mi palabra con su porte,
brindándole un mejor significado.
sanándome el trayecto de subida,
tu mano regalándome la vida
con tanta plenitud y a tu manera.
Me basta tu milagro compañera
dejándome la piel enardecida,
tu boca restañándome la herida
fecunda como flor de primavera.
Tan sólo tu mirar es el soporte
que ciego nunca tuve a mi costado
y hoy tuyo me señala bien el Norte.
Me basta tu silencio sosegado
preñando mi palabra con su porte,
brindándole un mejor significado.