Troto
Pablo Romero Parada
Pontevedra, me cago en tu madre. Recuerdo
ser de vos abrazos y sal. Pisarte, por no temer
al ruído de los coches, a los idiotas castellanizados,
al insomnio cafeínico de las cuatro de la mañana.
Ahora, de hacerlo, sería por mancharte de pintura y
vómito la piedra, de fracaso y colilla el viento.
Años atrás eras fabulosa y ahora apestas. Pasaste del
amor al odio, de la belleza al dolor de los espejos.
Ojalá se te pudran de celulosa las calles, mueran tus
niños en la corriente y solo queden las juventudes
populares, contaminando de aristocaracia tu intelectualismo.
Ojalá te mueras haciendo más sencillo el día en el que
decida dejar de ser un mariconazo de mierda y acabe por
mandarlo todo al carajo. Ya que con vos viva matarme se
me haría imposible.
Pontevedra, ojalá vuelvas a amarme de nuevo.
ser de vos abrazos y sal. Pisarte, por no temer
al ruído de los coches, a los idiotas castellanizados,
al insomnio cafeínico de las cuatro de la mañana.
Ahora, de hacerlo, sería por mancharte de pintura y
vómito la piedra, de fracaso y colilla el viento.
Años atrás eras fabulosa y ahora apestas. Pasaste del
amor al odio, de la belleza al dolor de los espejos.
Ojalá se te pudran de celulosa las calles, mueran tus
niños en la corriente y solo queden las juventudes
populares, contaminando de aristocaracia tu intelectualismo.
Ojalá te mueras haciendo más sencillo el día en el que
decida dejar de ser un mariconazo de mierda y acabe por
mandarlo todo al carajo. Ya que con vos viva matarme se
me haría imposible.
Pontevedra, ojalá vuelvas a amarme de nuevo.
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