jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
ningún hombre es una isla, dijo john donne
en un poema que escribió hace más de 400 años
se trata de un hermoso poema que busca celebrar
la maravillosa unión que el simple hecho de estar vivo
instaura entre cada hombre y el resto de la humanidad
recuerdo la primera vez que leí el poema de john donne,
cómo me conmovió la lectura de aquellas palabras
cómo casi estuve a punto de llegar a las lágrimas cuando mis ojos
recorrieron esas líneas que cierran el poema
ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca
preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.
recuerdo que por nada no acabé lanzándome fuera de la casa
dispuesto a abrazar a cada persona que encontrara
recuerdo que quise llamar a mi hermano -al que llevaba años sin hablarle-
y decirle que lo amaba, que me sentía triste por estar distanciados
recuerdo que pensé incluso en subirme al carro y conducir a casa de mi ex
y decirle que le perdonaba todas las putadas que me había hecho
que quería volver con ella, intentarlo de nuevo, estar otra vez
juntos ella y yo con nuestros hijos y unir nuevamente a la familia
al final obviamente no hice ninguna de esas cosas;
el efecto que causó en mi corazón la lectura del poema
se disipó unos minutos después y aquella noche a fin de cuentas
terminé haciendo lo que acostumbraba hacer cualquier otra noche:
abrir una botella de whisky, tomármela y luego meterme borracho a la cama
llevaba ya mucho años sin acordarme del poema de john
pero esta mañana, buscando en wikipedia no me acuerdo qué cosa
me encontré con una referencia al poema y decidí echarle un vistazo
¿quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿quién no presta oídos a una campana cuando, por algún hecho, tañe?
(si lo quieren leer completo, lo encuentran en internet)
leí el poema y después leí que israel bombardeó gaza en la madrugada,
y vi una foto de un muchacho palestino abrazando el cuerpo
de su hermano al que una bomba había matado durante el ataque
y pensé que uno de los hermanos estaba vivo y el otro estaba muerto,
y pensé que la muerte de un hombre no es más que su propia muerte,
y pensé también que si john donne tuviera razón y cada hombre
muriera un poco por cada uno de los miles de hombres que día con día
mueren en la tierra, la humanidad habría dejado de existir hace mucho
leí el poema y después leí lo del avión derribado en ucrania;
murieron 295 personas y yo tenía ganas de tomarme un café,
y luego me puse a rascarme los huevos porque estaba
empezando a hacer calor y la ropa me rozaba la piel
media hora después yo estaba en la playa recostado
en el tronco de una palmera, bebiendo una lata de cerveza
y arreglándole a john en mi cabeza ese ingenuo y surrealista poema que escribió:
cada persona es una isla; la muerte de cualquiera es sólo su propia muerte;
y si media humanidad muriera ahora repentinamente,
la mitad restante seguiría dedicándose a sus cosas como si nada y apenas
unos pocos se sentirían afectados -y eso en caso de que se enterasen-,
y quizás habría muchos otros que llegarían a lamentar incluso
que no hubiesen muerto unos cuantos millones más; y en lo referente
al tañido de las campanas... bueno, uno tiene que admitir
que su melancólico tan tan resulta muy agradable de escuchar al caer
la tarde...
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