Katerine
Poeta recién llegado
Yo me creí invencible.
Saludaba a los dioses cada mañana
no me importaba si no me respondían
pues en mis manos tenía la alegría...
Yo hacía ramos de flores con mis manos
los entregaba donde me parecía
no recordaba los tiempos difíciles
porque pensé que esos ya habían acabado.
Yo me peinaba mirándome en un lago,
que la luna reflejaba tímidamente,
y los cisnes dormían a su amparo
y yo me comparaba con su belleza.
Yo un día caminé a un vacío
que me esperaba como un lobo hambriento,
y me asaltó, me destrozó la ropa
pero no me amilané ni tuve miedo.
Cuando escapé de sus mañas ,
volví a mis mañanas,
volví a mi lago de cisnes, volví a mis ramos de flores.
Pero ya todo, todo, sabía a hiel amarga
no veía una belleza semejante
ni me arrimaba a los dioses por temor a su rechazo.
¡Renacerán de nuevo mis instintos
aún más fuertes, cuando por fin olvide!
Y volaré con alas nuevas hacia el un mundo
donde no existan lobos sino solamente
estrellas!
Saludaba a los dioses cada mañana
no me importaba si no me respondían
pues en mis manos tenía la alegría...
Yo hacía ramos de flores con mis manos
los entregaba donde me parecía
no recordaba los tiempos difíciles
porque pensé que esos ya habían acabado.
Yo me peinaba mirándome en un lago,
que la luna reflejaba tímidamente,
y los cisnes dormían a su amparo
y yo me comparaba con su belleza.
Yo un día caminé a un vacío
que me esperaba como un lobo hambriento,
y me asaltó, me destrozó la ropa
pero no me amilané ni tuve miedo.
Cuando escapé de sus mañas ,
volví a mis mañanas,
volví a mi lago de cisnes, volví a mis ramos de flores.
Pero ya todo, todo, sabía a hiel amarga
no veía una belleza semejante
ni me arrimaba a los dioses por temor a su rechazo.
¡Renacerán de nuevo mis instintos
aún más fuertes, cuando por fin olvide!
Y volaré con alas nuevas hacia el un mundo
donde no existan lobos sino solamente
estrellas!