ADRIAN ARANDA
Poeta recién llegado
Me cuesta la cuesta que arriba me lleva,
No constante la fuente simple que deseo.
En momento tardo, ardua es su escala,
Un lecho confortable y caliente me espera.
Con la degradación de la providencia altiva,
El pesado padecer se activa.
Mil sensaciones de remordimiento regresan,
Mientras me cuesta la cuesta que arriba me lleva.
Profundo pisar de huellas calcáreas en los talones,
Ampollas que revientan a cada paso, a cada metro,
Y la subida es larga y costosa.
Doy fe de mi cansancio y sufrimiento.
Sin embargo, la victoria está a la vuelta,
Confuso el dilema de la nostalgia perdida,
La pérdida desmedida de tantas heridas.
Elocuencia abstracta que prende tu mente,
Me cuesta la cuesta de tu distante altruismo,
Me cuesta entender la idea de no llegar
Algún día a la altura de tus pensamientos,
Donde el sol brilla más y las estrellas
Mis manos sueñan acariciar.
No constante la fuente simple que deseo.
En momento tardo, ardua es su escala,
Un lecho confortable y caliente me espera.
Con la degradación de la providencia altiva,
El pesado padecer se activa.
Mil sensaciones de remordimiento regresan,
Mientras me cuesta la cuesta que arriba me lleva.
Profundo pisar de huellas calcáreas en los talones,
Ampollas que revientan a cada paso, a cada metro,
Y la subida es larga y costosa.
Doy fe de mi cansancio y sufrimiento.
Sin embargo, la victoria está a la vuelta,
Confuso el dilema de la nostalgia perdida,
La pérdida desmedida de tantas heridas.
Elocuencia abstracta que prende tu mente,
Me cuesta la cuesta de tu distante altruismo,
Me cuesta entender la idea de no llegar
Algún día a la altura de tus pensamientos,
Donde el sol brilla más y las estrellas
Mis manos sueñan acariciar.