Lucyfero
Poeta recién llegado
Me Dice
Me dice el mar que te vio,
Que te fuiste con la luna,
Me dice la arena que ahogó,
En agua esperanza tuya.
Me dice el viento que fue,
Más rápido que una grulla,
Que no hizo falta un aleluya,
Para el milagro correr.
Me dice la brisa que huya,
Que marche de tu querer,
Tiene celos la muy puta,
Te amé más que respiré.
Me dice el ardor que fluya,
El fuego que me hizo arder,
Me dice la tan capulla,
Que está dejando de prender.
Me dice el trecho que nada,
Ya no hay nada más que hacer,
Yo en mi casa, tú en la tuya,
Y un mundo por recorrer.
Me dice la boca que aúlla,
Como un lobo acontecer,
A ver si viene la bruma,
Que trae aroma de placer.
Me dicen los ojos que ver,
Por no ver no ven ni suma,
Cuando uno más dos hacen tres,
No ven más que tu figura.
Me dice el olfato que oler,
Sólo huele la espesura,
¡Hace tanto que caté!
Por última vez tu perfuma.
Me dice el oído deber,
Un te quiero que reúna,
Todo lo que es tu querer,
Más alto que la propia luna.
Me dice la diosa fortuna,
Que no le dio más a nadie,
Que te amé como a ninguna,
Que no hay sol que tanto irradie.
Me dice el alma que alguna,
Alguna vez peleona,
Pudo sentirte moruna,
Orgullosa y cabezona.
Me dice el corazón perdona,
Por sentirte tan bajuna,
Cuando en realidad, altiva,
Eres mejor que ninguna.
Me dice el amor que arriba,
Que despeje la montura,
Que con mi dulce poesía,
No hay camino ni locura.
Me dice la muerte ojalá,
Muera falto de cordura,
Y le digo que sólo tú,
Puede por darme censura.
Me dices tú que te entregue,
El amarte sin clausura,
Y respondo no tendrá,
Nunca mi amor sepultura.
Me dice el mar que te vio,
Que te fuiste con la luna,
Me dice la arena que ahogó,
En agua esperanza tuya.
Me dice el viento que fue,
Más rápido que una grulla,
Que no hizo falta un aleluya,
Para el milagro correr.
Me dice la brisa que huya,
Que marche de tu querer,
Tiene celos la muy puta,
Te amé más que respiré.
Me dice el ardor que fluya,
El fuego que me hizo arder,
Me dice la tan capulla,
Que está dejando de prender.
Me dice el trecho que nada,
Ya no hay nada más que hacer,
Yo en mi casa, tú en la tuya,
Y un mundo por recorrer.
Me dice la boca que aúlla,
Como un lobo acontecer,
A ver si viene la bruma,
Que trae aroma de placer.
Me dicen los ojos que ver,
Por no ver no ven ni suma,
Cuando uno más dos hacen tres,
No ven más que tu figura.
Me dice el olfato que oler,
Sólo huele la espesura,
¡Hace tanto que caté!
Por última vez tu perfuma.
Me dice el oído deber,
Un te quiero que reúna,
Todo lo que es tu querer,
Más alto que la propia luna.
Me dice la diosa fortuna,
Que no le dio más a nadie,
Que te amé como a ninguna,
Que no hay sol que tanto irradie.
Me dice el alma que alguna,
Alguna vez peleona,
Pudo sentirte moruna,
Orgullosa y cabezona.
Me dice el corazón perdona,
Por sentirte tan bajuna,
Cuando en realidad, altiva,
Eres mejor que ninguna.
Me dice el amor que arriba,
Que despeje la montura,
Que con mi dulce poesía,
No hay camino ni locura.
Me dice la muerte ojalá,
Muera falto de cordura,
Y le digo que sólo tú,
Puede por darme censura.
Me dices tú que te entregue,
El amarte sin clausura,
Y respondo no tendrá,
Nunca mi amor sepultura.