angel del olvido
Poeta asiduo al portal
Los caminos y los puentes, es verdad nunca llegan a Roma
ni conducen a un cetro desvariarte y, lo que se busca es la coma extraviada
en el extravió de las tardes pueblerinas, amontonadas figurando los libros
que no han de leerse.
Labios de sabor y saliva igual,
perpetuos recintos que allano con desconsuelo.
Regresando a la hilera de incógnitas intocables como un cielo invisible
de estalactitas.
¡El pasado!
¡El retorno!
¡El encuentro!
Hablamos de caminos sin fronteras y ríos sin aguas,
ojos sin lagrimas y cuerpos sin almas.
Los días de hastío que conducen sin licencia a la tercera persona,
es besar sin tocar, buscar tres años antes, hoy es deseo y es desear.
Es tarde y todo termina en carácter japonés.
ni conducen a un cetro desvariarte y, lo que se busca es la coma extraviada
en el extravió de las tardes pueblerinas, amontonadas figurando los libros
que no han de leerse.
Labios de sabor y saliva igual,
perpetuos recintos que allano con desconsuelo.
Regresando a la hilera de incógnitas intocables como un cielo invisible
de estalactitas.
¡El pasado!
¡El retorno!
¡El encuentro!
Hablamos de caminos sin fronteras y ríos sin aguas,
ojos sin lagrimas y cuerpos sin almas.
Los días de hastío que conducen sin licencia a la tercera persona,
es besar sin tocar, buscar tres años antes, hoy es deseo y es desear.
Es tarde y todo termina en carácter japonés.