cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me doblego ante el odio sin remedio
del hombre indefenso que pierde así su vida;
del hambre embrutecida
que golpea a un continente entero
de la corrupción ingrata
que tiene México y America Latina
de la farsa inmerecida
de todos los gobiernos.
Me doblego con la niña huérfana
que pide y llora y pierde su inocencia
en cualquier esquina.
Me rebelo con la infamia y la mentira,
la violencia inmerecida que sufren
muchos pueblos.
Me doblego en la pobreza, con la anciana
que ya no mira, en cuyas manos aun palpita
la esperanza a una vida más honesta.
Me doblego con aquella, que en sus brazos
me arrullará y ahora sea yo el soporte
a sus cansados huesos.
Me doblego con el mundo y su afán
de ser el primero, de la mirada perdida
y el llanto de cualquier quimera,
del alma traicionera que mata y entierra
por tener dinero.
Me rebelo y escribo todo lo que veo.
del hombre indefenso que pierde así su vida;
del hambre embrutecida
que golpea a un continente entero
de la corrupción ingrata
que tiene México y America Latina
de la farsa inmerecida
de todos los gobiernos.
Me doblego con la niña huérfana
que pide y llora y pierde su inocencia
en cualquier esquina.
Me rebelo con la infamia y la mentira,
la violencia inmerecida que sufren
muchos pueblos.
Me doblego en la pobreza, con la anciana
que ya no mira, en cuyas manos aun palpita
la esperanza a una vida más honesta.
Me doblego con aquella, que en sus brazos
me arrullará y ahora sea yo el soporte
a sus cansados huesos.
Me doblego con el mundo y su afán
de ser el primero, de la mirada perdida
y el llanto de cualquier quimera,
del alma traicionera que mata y entierra
por tener dinero.
Me rebelo y escribo todo lo que veo.