Se descalza tu sueño en los pinares
vestido con sonrisa de corola
emergiendo su voz de caracola
del profundo secreto de los mares.
Un soplo de tu aliento vierte azares
y ardientes espirales de aureola,
irrumpiendo en mi pecho de amapola
como espuma que borra mis pesares.
Me dormí bajo el cielo de tus ojos,
y perseguí tus huellas florecientes
que salvan mi ilusión de los abrojos.
Sumergida en las aguas de tus fuentes,
me envuelven, en su aroma, los hinojos
que crecen en tus cauces transparentes.
(Lomafresquita)
Y tu sueño se acuna entre las flores,
vestido con perfume de tomillo,
mientras suena la flauta del autillo,
ya percibo del río sus rumores.
Un soplo de aire fresco como el viento,
refresca, de mañana en la alborada,
tu pecho de amapola apasionada
como escarcha de estío yo lo siento.
Me dormí en tus ojos de sultana,
bajo el cálido canto de la fuente,
hasta el fiel despertar de la mañana.
Sumergido en los sueños de la mente,
me embrujo de tu piel tersa y lozana
que brilla como sol amaneciente.
(Luís Adolfo)