José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Me duele que partas
en la noche silenciosa y fría,
mientras la distancia se agranda,
bajo la mirada silente de una luna
que no habla.
Vendrán los recuerdos imborrables,
pasando como páginas de un libro;
y una mentira caritativa me dirá
que no has partido.
Aunque éste raudo tiempo que ha pasado
como un negro torbellino;
se lleve consigo el calor de las noches
embriagadas que pasé contigo.
Y el otro amigo de secretos mil,
que siempre te acompaña,
y que no es Dios;
pero que día y noche ésta contigo,
será una luz en el largo camino.
en la noche silenciosa y fría,
mientras la distancia se agranda,
bajo la mirada silente de una luna
que no habla.
Vendrán los recuerdos imborrables,
pasando como páginas de un libro;
y una mentira caritativa me dirá
que no has partido.
Aunque éste raudo tiempo que ha pasado
como un negro torbellino;
se lleve consigo el calor de las noches
embriagadas que pasé contigo.
Y el otro amigo de secretos mil,
que siempre te acompaña,
y que no es Dios;
pero que día y noche ésta contigo,
será una luz en el largo camino.
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