Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me envolviste con tus brazos,
y me sentí pequeño en ti,
estabas fría,
pero sentía calor.
Echaste mi cabeza a un lado,
besaste mi cuello,
y en lo mas placentero,
note como me desgarrabas.
Mi vida pasaba a ti,
me sentí prisionero,
en una cárcel de confusión,
con barrotes de cipreses.
No me moví,
me embargaba la confusión,
de sentir horror a la vez,
que me sentía protegido.
Estábamos levitando,
me elegiste y me deje.
Quiero entrar contigo
en el universo que no se ve.
De repente me dejaste caer
y me pose,
como hoja de verso maldito,
sin dolor, en el suelo.
Las criaturas de lo oculto
me miraban, me envidiaban,
porque compartía con ellos,
lo que a ellos tanto les costo conseguir.
Me quede tumbado, boca arriba,
mirando, buscándote,
pero sólo había cúpula de seda negra,
donde velaban los inmortales.
y me sentí pequeño en ti,
estabas fría,
pero sentía calor.
Echaste mi cabeza a un lado,
besaste mi cuello,
y en lo mas placentero,
note como me desgarrabas.
Mi vida pasaba a ti,
me sentí prisionero,
en una cárcel de confusión,
con barrotes de cipreses.
No me moví,
me embargaba la confusión,
de sentir horror a la vez,
que me sentía protegido.
Estábamos levitando,
me elegiste y me deje.
Quiero entrar contigo
en el universo que no se ve.
De repente me dejaste caer
y me pose,
como hoja de verso maldito,
sin dolor, en el suelo.
Las criaturas de lo oculto
me miraban, me envidiaban,
porque compartía con ellos,
lo que a ellos tanto les costo conseguir.
Me quede tumbado, boca arriba,
mirando, buscándote,
pero sólo había cúpula de seda negra,
donde velaban los inmortales.
::
::