Rulo
Poeta veterano en el portal.
A su paso por Soria, en el río Duero, crecen chopos donde es patente escritos en sus troncos con nombres de parejas enamoradas.
Me enamoré de ti
Tus rígidas aguas de cristal,
cuecen tu belleza
en soplos invernales,
sin fatigar mi vista,
entre árboles
de enamorados
que claman ser
recordados.
Nombres encriptados
con naturaleza
corren con el tiempo
en cortezas viejas,
salvando misteriosas
el deseo de abandono
de aquellos
corazones rotos.
Y mientras tú
permaneces inmóvil,
sin amor transparente,
bailando en este instante de vida
y acariciando tus orillas,
siendo capaz de enamorarme
y en tu camino enredarme.
Sin mirar atrás,
sin recuerdos carcomidos
en pasados que matan,
de vísperas de estrellas
y en días de escozor,
de mañanas perezosas
de amor.
Y mientras los árboles, con letras
que me sacuden sin caricias
que se pierden entre lágrimas,
que se ausentan con soles
y se esconden entre raíces.
El recuerdo de tu reflejo basta
para seguir enamorado.
Ojalá hubieras sido el río Duero
Tus rígidas aguas de cristal,
cuecen tu belleza
en soplos invernales,
sin fatigar mi vista,
entre árboles
de enamorados
que claman ser
recordados.
Nombres encriptados
con naturaleza
corren con el tiempo
en cortezas viejas,
salvando misteriosas
el deseo de abandono
de aquellos
corazones rotos.
Y mientras tú
permaneces inmóvil,
sin amor transparente,
bailando en este instante de vida
y acariciando tus orillas,
siendo capaz de enamorarme
y en tu camino enredarme.
Sin mirar atrás,
sin recuerdos carcomidos
en pasados que matan,
de vísperas de estrellas
y en días de escozor,
de mañanas perezosas
de amor.
Y mientras los árboles, con letras
que me sacuden sin caricias
que se pierden entre lágrimas,
que se ausentan con soles
y se esconden entre raíces.
El recuerdo de tu reflejo basta
para seguir enamorado.
Ojalá hubieras sido el río Duero
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