Me enamoré,
de tu mirada amante,
tu voz quebrada,
tu inocente perfume.
Me enamoré y aún no lo se
y no lo sabes.
En secreto respiramos
aire de intuición,
como la tierra,
antes de heredar del cielo diamantes,
como la arena,
sintiendo el frenesí oculto
bajo el mar que juega
su juego de viene y va.
Pero detrás de tus ojos
hay un camino al corazón.
Si a cada paso que dé,
pides que siga
y el deseo de hablarme
es más que el de callar,
sabremos los dos
que la intuición ha muerto
bajo la espada del amor.