Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ME ENSEÑASTE A APRENDER
Si bastase abrir el cielo
con un par de estrofas,
para que lloviera gotas de amor
que cierren todos los rencores.
Unirnos con las manos bien fuertes
hasta llegar a hacer brotar la emoción de tus ojos,
sería feliz tanto yo como los rosales
que cuelgan de las nubes mas soñadoras.
Razones para ser más humano, más tierno
más caritativo con las sonrisas,
más fuerte con la brisa y sin ser superhombre
dedicar a la desesperación un canto.
Rondar al camino andando juntos
ilusiones en sueños y sin forzar
dejar a mi corazón …
hablando sólo con latidos
Asombrarme como si fuera un niño
razonar como si fuera un adulto,
hacer castillos en la arena como si fuera un guerrero,
hacer espadas con cañas para liberarte de imaginarios raptores.
Desandar la experiencia
ser nuevo en esto de enfrentarse a la vida,
mimar las heridas de tus inexistentes enemigos
y decirle al amigo que antes que el serás por él el herido.
Y todo esto tú me lo enseñaste sin palabras
con el ejemplo de verte y simplemente,
sin reposo …
ver como te reponías todos los días.
Peinar a la taza del café
poner leche en el cepillo de dientes,
marcarte diferente y ser por encima de todo
esa mujer para ti misma, complaciente.
Admirarte sin decirte nada
sólo hablarte con la mirada …
poner zapatos a las patas de las sillas
y sillas en los parques para descanso de los pájaros.
Llamarme gordito, papito …
hacerme saltar por encima del muro
y ver que en el otro lado
estas tú junto a lo más hermoso.
Ser roca sin ser ogro,
marinero subido en un barco de papel,
hacer del revés lo que se ha de hacer del derecho
saberte mirar como si fuera la primera vez,
gracias y nunca me dejes de enseñar.
Te amo Edith Inés.
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