Nicolas Bera
Poeta recién llegado
Me esclarecí en la sombra silente de tu luz,
cuando sin ti sonreiría voraz y ensimismada
la vez que de pronto paró todo de un golpe.
Soñabas tertulias y odas florecidas por azares
y marismas dulces, la palabra que hoy esclarece
tu ausencia emana el quietísimo zaguán de tus ojos.
Me esclarecí en la voz que ausente devora
mi larga sábana madrugadora de ausencias,
hoy pude dormir en tu cuarto decorado y vacío.
Lo que sufre no es mi cuerpo tan pequeño,
invisible, viejo y olvidado, los que sufren
son mis días destinados al pintoresco pensar:
Me esclarecí y sin ti sonrío bestializado cual
dolor de mis dedos describen mi recuerdo.
Hoy debía subir rápidamente y fumar despacio.
No temo a la caída misma de una hoja amarilla,
es mejor verlas caer que recordar algunas cosas,
azaroso es el silbido de aquella ave rojiza.
Me esclarecí como la demasía que entrecoge
el amor dulcísimo del sexo, primate pasión,
connotaba pintura que cae del retrato enganchado.
No es oscuro el disparo de la muerte, ni triste,
es tópico descrito por la historia enterrada,
es abrazo real y no ficticio de la memoria renovada.
Nicolás Bera
cuando sin ti sonreiría voraz y ensimismada
la vez que de pronto paró todo de un golpe.
Soñabas tertulias y odas florecidas por azares
y marismas dulces, la palabra que hoy esclarece
tu ausencia emana el quietísimo zaguán de tus ojos.
Me esclarecí en la voz que ausente devora
mi larga sábana madrugadora de ausencias,
hoy pude dormir en tu cuarto decorado y vacío.
Lo que sufre no es mi cuerpo tan pequeño,
invisible, viejo y olvidado, los que sufren
son mis días destinados al pintoresco pensar:
Me esclarecí y sin ti sonrío bestializado cual
dolor de mis dedos describen mi recuerdo.
Hoy debía subir rápidamente y fumar despacio.
No temo a la caída misma de una hoja amarilla,
es mejor verlas caer que recordar algunas cosas,
azaroso es el silbido de aquella ave rojiza.
Me esclarecí como la demasía que entrecoge
el amor dulcísimo del sexo, primate pasión,
connotaba pintura que cae del retrato enganchado.
No es oscuro el disparo de la muerte, ni triste,
es tópico descrito por la historia enterrada,
es abrazo real y no ficticio de la memoria renovada.
Nicolás Bera
Última edición:
::Me pareció muy dulce, como una brisa ligera, lleva nostalgia pero