MARIO CUADROS
Intento de poeta
Que encarnizado dolor
de mirada el pensarte,
la luz se vuelve gaseosa
para volverse lluvia
de desesperanza.
Llorar nunca ha sido
una salida sencilla
ni mucho menos sana.
Que irónico malestar
es tu dulce recuerdo,
y que insuficiente
se vuelve el tiempo.
Tan insuficiente
como escribirte
o pensarte.
Y eso eres,
un pensamiento.
Un pensamiento de esos
que no pasan
durante toda una tarde,
de esos que intermitentes
van desmintiendo
melancolías anticipadas.
Tu presencia, en cambio,
es como un receso
o como el domingo de sociego,
como una melancolía esperada.
No te has dado cuenta
pero tienes acceso
a mi mente en blanco;
eres creadora,
eres la creación,
eres la inspiración,
y eres también,
la ausencia más certera
en mi corazón.
de mirada el pensarte,
la luz se vuelve gaseosa
para volverse lluvia
de desesperanza.
Llorar nunca ha sido
una salida sencilla
ni mucho menos sana.
Que irónico malestar
es tu dulce recuerdo,
y que insuficiente
se vuelve el tiempo.
Tan insuficiente
como escribirte
o pensarte.
Y eso eres,
un pensamiento.
Un pensamiento de esos
que no pasan
durante toda una tarde,
de esos que intermitentes
van desmintiendo
melancolías anticipadas.
Tu presencia, en cambio,
es como un receso
o como el domingo de sociego,
como una melancolía esperada.
No te has dado cuenta
pero tienes acceso
a mi mente en blanco;
eres creadora,
eres la creación,
eres la inspiración,
y eres también,
la ausencia más certera
en mi corazón.