Adri García
Poeta recién llegado
Me gusta el desparpajo que muestras al andar
Me gustan esos rizos y su color natural
Me gusta que despeines tu pelo de azahar
Me gusta esa camisa que mucho sueles llevar
Me gusta el contorno formado tras de ti
Tus fracasos, tus logros y tus dedos de marfil
Me gustan tus enfados, tus días de diversión
Me gusta cuando recitas frases de alguna canción
Me gusta tu energía y tu debilidad
Me gusta que me mires sin intencionalidad
Quisiera ser su huella, su centro de interés
El suelo sobre el que apoye sus pies
Me gusta que te alteres y verte refunfuñar
Me gusta que me gustes, no lo puedo remediar
No quiero más heridas que las que ella me provoca
A pesar de ser triste, a pesar de estar tan loca
Reconozco que comparto senda con la derrota
Pero vale la pena por ella gastar mis botas
Me gusta en invierno y cuando hace calor
Me gusta en primavera, también en la otra estación
Con todas sus rarezas, sus cosas de normal
Sus agallas, sus miedos y hasta su forma de hablar
Me gusta el sonido que emana de su voz
Y la fuerza matutina al dar patadas al reloj
Me gusta delicada y con vitalidad
Me gusta su presencia e, incluso, cuando no está
Su cierto pasotismo, su plena implicación
Sus silencios, alborotos, aserción y negación
Quisiera ser el foco de su imaginación
El mismo que la arrope debajo de un edredón
Me gusta cuando finges y que te hagas de rogar
Me gusta que me gustes, no lo puedo remediar
No quiero más heridas que las que ella me coloca
A pesar de estar cerca y tan lejos de su boca
Admito que sostengo el cartel de soñador
Y es que, para estar completa, a esta cadena le falta su eslabón
Como un reo castigado, soy un paria para su corazón
Me gustan esos rizos y su color natural
Me gusta que despeines tu pelo de azahar
Me gusta esa camisa que mucho sueles llevar
Me gusta el contorno formado tras de ti
Tus fracasos, tus logros y tus dedos de marfil
Me gustan tus enfados, tus días de diversión
Me gusta cuando recitas frases de alguna canción
Me gusta tu energía y tu debilidad
Me gusta que me mires sin intencionalidad
Quisiera ser su huella, su centro de interés
El suelo sobre el que apoye sus pies
Me gusta que te alteres y verte refunfuñar
Me gusta que me gustes, no lo puedo remediar
No quiero más heridas que las que ella me provoca
A pesar de ser triste, a pesar de estar tan loca
Reconozco que comparto senda con la derrota
Pero vale la pena por ella gastar mis botas
Me gusta en invierno y cuando hace calor
Me gusta en primavera, también en la otra estación
Con todas sus rarezas, sus cosas de normal
Sus agallas, sus miedos y hasta su forma de hablar
Me gusta el sonido que emana de su voz
Y la fuerza matutina al dar patadas al reloj
Me gusta delicada y con vitalidad
Me gusta su presencia e, incluso, cuando no está
Su cierto pasotismo, su plena implicación
Sus silencios, alborotos, aserción y negación
Quisiera ser el foco de su imaginación
El mismo que la arrope debajo de un edredón
Me gusta cuando finges y que te hagas de rogar
Me gusta que me gustes, no lo puedo remediar
No quiero más heridas que las que ella me coloca
A pesar de estar cerca y tan lejos de su boca
Admito que sostengo el cartel de soñador
Y es que, para estar completa, a esta cadena le falta su eslabón
Como un reo castigado, soy un paria para su corazón