jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
para que ya no puteara tanto
saqué a la yadira del congal
le alquilé un cuarto y le compré una cama
estufa, refrigerador, lavadora
-en mueblerías "blanquita" a 24 meses
con abonos facilitos y sin intereses-
yo la quería y ella me aceptaba
con mi calvicie, mi alcoholismo e incluso
podía escuchar que le leyera hasta tres de mis poemas
sin vomitarse;
yo trabajaba en el taxi diez horas diarias
y cada dos noches, en lugar del congal
pasaba a recoger a yadira a su cuartito
y con lo que me ahorraba de ficha
la llevaba al cine, a cenar o a bailar
y para acabar la velada echábamos un palo;
así pasamos una buena época experimentando
ese tipo de vida sosa y apacible que a la mayoría le fascina;
no mucho después, sin embargo
yadira y yo nos comenzamos a aburrir de aquella pendeja rutina
en realidad nunca nos había gustado el cine
bailar, sí -sobre todo a yadi,
que lo hacía de puta madre encaramada en tacones de 25 centímetros
y aunque estuviera borracha y medio drogada-
pero no salir a lugares de moda llenos de gente pedorra
que se te quedaba viendo feo sólo porque tú no llevaras
la camisa de la marca adecuada o la combinación de colores correcta;
por otro lado, a mí nunca me ha interesado la vida social
y además el culo de yadira ya no me excitaba tanto
como cuando siendo puta, en alguna mesa del congal
ella se remangaba la faldita y yo me la cogía
sentada en mis piernas
"esta mierda ya no es divertida" le dije a yadira
a la quinceava o dieciseisava vez que salimos
"tú te mueres por volver a la puteada y yo me aburro de tu culo
el alquiler del cuarto vence el último de mes
y las cosas se las van a llevar los de la mueblería
porque no he pagado ni un puto abono:
lo mejor es que nos separemos
y quedemos como amigos"
un error lo comete cualquiera en esta vida
pero no hay otra forma de que uno aprenda:
del asunto con yadira yo aprendí
que vivir solo resulta un privilegio
que el mejor sexo es el que no tiene futuro
que a mí las que me gustan son las putas que putean
y que los de la mueblería ya se habían cobrado lo que les debía y yo como un pendejo sin
haberme enterado de nada
-agradezco a mi compadre ojicafes por haberme ayudado a
redondear mi bello poema con su atinado comentario-
saqué a la yadira del congal
le alquilé un cuarto y le compré una cama
estufa, refrigerador, lavadora
-en mueblerías "blanquita" a 24 meses
con abonos facilitos y sin intereses-
yo la quería y ella me aceptaba
con mi calvicie, mi alcoholismo e incluso
podía escuchar que le leyera hasta tres de mis poemas
sin vomitarse;
yo trabajaba en el taxi diez horas diarias
y cada dos noches, en lugar del congal
pasaba a recoger a yadira a su cuartito
y con lo que me ahorraba de ficha
la llevaba al cine, a cenar o a bailar
y para acabar la velada echábamos un palo;
así pasamos una buena época experimentando
ese tipo de vida sosa y apacible que a la mayoría le fascina;
no mucho después, sin embargo
yadira y yo nos comenzamos a aburrir de aquella pendeja rutina
en realidad nunca nos había gustado el cine
bailar, sí -sobre todo a yadi,
que lo hacía de puta madre encaramada en tacones de 25 centímetros
y aunque estuviera borracha y medio drogada-
pero no salir a lugares de moda llenos de gente pedorra
que se te quedaba viendo feo sólo porque tú no llevaras
la camisa de la marca adecuada o la combinación de colores correcta;
por otro lado, a mí nunca me ha interesado la vida social
y además el culo de yadira ya no me excitaba tanto
como cuando siendo puta, en alguna mesa del congal
ella se remangaba la faldita y yo me la cogía
sentada en mis piernas
"esta mierda ya no es divertida" le dije a yadira
a la quinceava o dieciseisava vez que salimos
"tú te mueres por volver a la puteada y yo me aburro de tu culo
el alquiler del cuarto vence el último de mes
y las cosas se las van a llevar los de la mueblería
porque no he pagado ni un puto abono:
lo mejor es que nos separemos
y quedemos como amigos"
un error lo comete cualquiera en esta vida
pero no hay otra forma de que uno aprenda:
del asunto con yadira yo aprendí
que vivir solo resulta un privilegio
que el mejor sexo es el que no tiene futuro
que a mí las que me gustan son las putas que putean
y que los de la mueblería ya se habían cobrado lo que les debía y yo como un pendejo sin
haberme enterado de nada
-agradezco a mi compadre ojicafes por haberme ayudado a
redondear mi bello poema con su atinado comentario-
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