Macalopez
Poeta adicto al portal
Me hace suave, tu sola presencia,
tus solo ojos azules, que relampaguean
no se si para odiarme, o para verme,
o no regresan. Sólo con que ondules;
mi alma es fresa, mi amor es tienda
la noche es fresca, la pena quiebra
e hipotecas en mi alma
acerolas de imprudencia.
Y nada soy
aunque mi amor profesa
alas de libélula
rendijas de poemas.
Y aún me dicen, que no lo amo
que lo he soñado, que es quinesia
sugestión, que no es cierto.
Y yo no he de negarlo.
Que no es, negra paciencia
que es, sombra de sierras.
Mas si te sueño, dormido en tu tierra
si yo te viera, al límite de tu hacienda
lloraría con mansas ganas
y paciencia extrema.
Y ya no eres mi alma
y ya nunca regresas.
Vuela, azul libélula
no eres mía, eres de ella.
Ojalá seas la misma
andrógena presencia,
tus pasos quietos hombre
en los hombros me despiertan.
Es cierto que no lo amo
cortas son, esas tres letras.
Más bien, la llave plata
me ha preñado, de planetas
y han nacido, los anillos
que me cierran, tu presencia.
No lo amo, es quimera
no lo quiero, es sólo ciencia.
Sólo, se han sumado
tu energía y mi sinergia.
Escribo, apenas rápido
y no te bebo, en la acequia
y no te cuento, con los cuentos
y no te muero, entre mis sueños.
Por fin creo que tengo sueño.
tus solo ojos azules, que relampaguean
no se si para odiarme, o para verme,
o no regresan. Sólo con que ondules;
mi alma es fresa, mi amor es tienda
la noche es fresca, la pena quiebra
e hipotecas en mi alma
acerolas de imprudencia.
Y nada soy
aunque mi amor profesa
alas de libélula
rendijas de poemas.
Y aún me dicen, que no lo amo
que lo he soñado, que es quinesia
sugestión, que no es cierto.
Y yo no he de negarlo.
Que no es, negra paciencia
que es, sombra de sierras.
Mas si te sueño, dormido en tu tierra
si yo te viera, al límite de tu hacienda
lloraría con mansas ganas
y paciencia extrema.
Y ya no eres mi alma
y ya nunca regresas.
Vuela, azul libélula
no eres mía, eres de ella.
Ojalá seas la misma
andrógena presencia,
tus pasos quietos hombre
en los hombros me despiertan.
Es cierto que no lo amo
cortas son, esas tres letras.
Más bien, la llave plata
me ha preñado, de planetas
y han nacido, los anillos
que me cierran, tu presencia.
No lo amo, es quimera
no lo quiero, es sólo ciencia.
Sólo, se han sumado
tu energía y mi sinergia.
Escribo, apenas rápido
y no te bebo, en la acequia
y no te cuento, con los cuentos
y no te muero, entre mis sueños.
Por fin creo que tengo sueño.
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