soldado
Poeta recién llegado
Sirena de los bosques.
Doncella de las flores.
Cántale a mi oido las maravillas de tu mundo.
Regálale a mi vida el elixir de tus fantasías.
Duerme por la noche en que aparecen las bestias.
Viaja hasta la luna que es tu cuna.
Sonríe cuando mires al cielo.
Enrédate en mis brazos cuando sientas miedo.
Yo te meceré suave para que tu sueño sea eterno.
Para que no sufras del veneno humano que nos llena de lamentos.
Mientras te cuido aparecen demonios que quieren destrozar mi cuerpo.
Quieren el tesoro que en mis brazos sostengo.
Eres pequeña he infinita.
Hija de la luna de plata, que ilumina tu camino en horas oscuras.
La misma luna que me pidió que te cuidara.
Que si fuese necesario por ti la vida entregara.
Que la potencia de mis brazos a toda bestia masacrara.
No puedo dormir, no puedo descansar.
Se que entre las sombras alguien te quiere robar.
Eso no me importa, eso no me desmorona.
Porque cuando veo tus ojos, la paz no me abandona.
Cuando duermes en mis brazos tu calor me da energía.
Es el precio de la vida, es el precio de la felicidad.
Y cuando sonríes para mi encuentro la inmortalidad.
Doncella de las flores.
Cántale a mi oido las maravillas de tu mundo.
Regálale a mi vida el elixir de tus fantasías.
Duerme por la noche en que aparecen las bestias.
Viaja hasta la luna que es tu cuna.
Sonríe cuando mires al cielo.
Enrédate en mis brazos cuando sientas miedo.
Yo te meceré suave para que tu sueño sea eterno.
Para que no sufras del veneno humano que nos llena de lamentos.
Mientras te cuido aparecen demonios que quieren destrozar mi cuerpo.
Quieren el tesoro que en mis brazos sostengo.
Eres pequeña he infinita.
Hija de la luna de plata, que ilumina tu camino en horas oscuras.
La misma luna que me pidió que te cuidara.
Que si fuese necesario por ti la vida entregara.
Que la potencia de mis brazos a toda bestia masacrara.
No puedo dormir, no puedo descansar.
Se que entre las sombras alguien te quiere robar.
Eso no me importa, eso no me desmorona.
Porque cuando veo tus ojos, la paz no me abandona.
Cuando duermes en mis brazos tu calor me da energía.
Es el precio de la vida, es el precio de la felicidad.
Y cuando sonríes para mi encuentro la inmortalidad.