Emerson Mendoza
Poeta recién llegado
No me tiembla el alma por nada sino por ti
¿es qué no lo sientes?, ¿no lo ves en mis ojos?
quizá cambié mi mirada por una más dura
porque tus ojos son de fuego y queman por dentro.
Tus ojos no han cambiado, pero tu voz sí
tus miradas, tus pisadas, ¿ahora son sin mí?
no me equivoco, ¿o sí?
no quiero abandonarte, y tampoco lo siento así
siento más bien que es un logro por fin
aprender a querernos tanto y luego dejarnos ir.
El fuego en mí se apaga, no hay vuelta atrás para mí sin ti.
porque así lo quiere Dios, o quizá él sólo te ayuda a ti.
Así también lo quieres tú... ¿es qué soy tan malo?
no te haría dudar de tus decisiones
y sin embargo ya cambio mis expresiones, y sólo por ti.
Es un gran esfuerzo el que hago, ¿no merezco nada de ti?
entonces soy ciego y necio a la vez
pues todo lo que me has dado desde entonces, ha sido todo de ti
¿lo que quedó quizá de ti?
¿es qué no lo sientes?, ¿no lo ves en mis ojos?
quizá cambié mi mirada por una más dura
porque tus ojos son de fuego y queman por dentro.
Tus ojos no han cambiado, pero tu voz sí
tus miradas, tus pisadas, ¿ahora son sin mí?
no me equivoco, ¿o sí?
no quiero abandonarte, y tampoco lo siento así
siento más bien que es un logro por fin
aprender a querernos tanto y luego dejarnos ir.
El fuego en mí se apaga, no hay vuelta atrás para mí sin ti.
porque así lo quiere Dios, o quizá él sólo te ayuda a ti.
Así también lo quieres tú... ¿es qué soy tan malo?
no te haría dudar de tus decisiones
y sin embargo ya cambio mis expresiones, y sólo por ti.
Es un gran esfuerzo el que hago, ¿no merezco nada de ti?
entonces soy ciego y necio a la vez
pues todo lo que me has dado desde entonces, ha sido todo de ti
¿lo que quedó quizá de ti?