ONICE
Poeta fiel al portal
Has dejado a mis ojos embriagos,
por el aroma que desprendes, canela en rama.
Hechizando-me como lo hace el mago,
o como el músico, en su pentágrama.
Has dejado en mis manos, la luz tenue de la tarde.
Y ahora, mis dedos, como zingaros endulzados,
danzan junto a su brillo, medicina para mi, sedante.
Has dejado en mis oídos, el suave rumor de tus palabras.
Y mis timpanos se elevan, para acariciar tus susurros;
para sentir el aliento, que de tu boca emana.
Has dejado en mis brazos, el calor que el sol desprende
y sus brillantes rayos cálidos me han erguido.
Ahora, tengo la cabeza alzada hacia el horizonte.
Me dejo llevar por tu amor, inocente y constante.
Mi pequeño trozo de cielo. Azul celeste de mi universo.
Me arrancas todo lo malo. Me das todo lo bueno,
que el árbol nacido tiene. Fruta sabrosa, que del cerezo crece.
Me dejaste un dieciséis de enero, lágrimas y emociones
que han ido conmigo, día a día, creciendo.
Y en ese pasado trajiste, alegrías a tu paso...
Dejando en este presente, el sabor dulce de la vida.
Ya estas aquí, mi pequeño sabio. Agarrándote a mi pecho,
para que yo te cuide siempre... y te colme de besos.
ONICE