SaulRincon
Poeta recién llegado
Me he acostumbrado a ti
a tu presencia en el día a día
a tus sonrisas, a tus enojos
a la belleza que hay en tus ojos.
Me he acostumbrado a ti
a la felicidad que siento al verte,
a la tristeza por no tenerte,
al miedo que siento al perderte.
Me he acostumbrado a ti
al yogurt con barra por las mañanas
a esos desplantes de diosa,
a esa trompita de chiquilla caprichosa.
Me he acostumbrado a ti
a disfrutar de tu alegría
a la verdad que hay en tus labios
a la mentira que eres mía
Me he acostumbrado a ti
y todo lo que en mi despiertas
tu piel, tus labios, tu aroma,
tus pechos blancos como paloma.
Me he acostumbrado a ti
y tengo más de mil razones
pero todas ellas valen nada
si juntos no pueden estar nuestros corazones.
a tu presencia en el día a día
a tus sonrisas, a tus enojos
a la belleza que hay en tus ojos.
Me he acostumbrado a ti
a la felicidad que siento al verte,
a la tristeza por no tenerte,
al miedo que siento al perderte.
Me he acostumbrado a ti
al yogurt con barra por las mañanas
a esos desplantes de diosa,
a esa trompita de chiquilla caprichosa.
Me he acostumbrado a ti
a disfrutar de tu alegría
a la verdad que hay en tus labios
a la mentira que eres mía
Me he acostumbrado a ti
y todo lo que en mi despiertas
tu piel, tus labios, tu aroma,
tus pechos blancos como paloma.
Me he acostumbrado a ti
y tengo más de mil razones
pero todas ellas valen nada
si juntos no pueden estar nuestros corazones.