Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Invades,
involucrándote en mi sangre
siendo el contagio imperecedero o
la peste sublime de la mortandad
más hermosa a la cual los
hombres hemos sido llamados
Aunque no sé de tus aromas
tu rostro y ceño
amargo amaría igual
palabras, tonalidades de
tus gestos: tu voz
cual parábola añosa encontraría
un sentido, un significado igual
encontraría
la tristeza camina
de la mano del enigma
así: no hay nada que entender
el sentimiento no alcanza a aflorar
al nivel de las aguas
Mis palabras
antes atarantadas por enamorarte
transparentan hoy lo que soy
nada de ti dañaría: antes
mi tristeza y soledad y
ya pueden encarcelar mis palabras
mas nadie podrá cegarme de ti
pues ahí yace mi encrucijada de la Libertad
tu sentimiento y el mío
que la ley no es capaz de condenar
perdura y es eterno como la mente
al universo
involucrándote en mi sangre
siendo el contagio imperecedero o
la peste sublime de la mortandad
más hermosa a la cual los
hombres hemos sido llamados
Aunque no sé de tus aromas
tu rostro y ceño
amargo amaría igual
palabras, tonalidades de
tus gestos: tu voz
cual parábola añosa encontraría
un sentido, un significado igual
encontraría
la tristeza camina
de la mano del enigma
así: no hay nada que entender
el sentimiento no alcanza a aflorar
al nivel de las aguas
Mis palabras
antes atarantadas por enamorarte
transparentan hoy lo que soy
nada de ti dañaría: antes
mi tristeza y soledad y
ya pueden encarcelar mis palabras
mas nadie podrá cegarme de ti
pues ahí yace mi encrucijada de la Libertad
tu sentimiento y el mío
que la ley no es capaz de condenar
perdura y es eterno como la mente
al universo