jesus enrique ruzza
Poeta recién llegado
En un riachuelo, te bañe aquella vez.
Mis manos acariciaban tu piel de jazmín
Y tu voz fría y pura me invitaba al amor
Y nos enjabonamos los dos en pasión y locura
Y me jurabas amor, para toda la vida.
Pero llego un picaflor, y le diste permiso
A que tomara tu miel y me dejara sediento
Al no poder tomar de tu manantial.
Y tú juramento a donde se fue.
Se ahogo por la miel que me negaste.
Y ese ser tan hermoso, se volvió cruel.
A dar su miel, a un picaflor errante
Que paso junto a tu ventana.
Toco tu corazón, endulzo tus ganas.
Y al poco tiempo, elevo sus alas.
Te levantare y te llevare al riachuelo aquel
a bañarte de nuevo y olvidar para amar.
Jesús Enrique Ruzza
Mis manos acariciaban tu piel de jazmín
Y tu voz fría y pura me invitaba al amor
Y nos enjabonamos los dos en pasión y locura
Y me jurabas amor, para toda la vida.
Pero llego un picaflor, y le diste permiso
A que tomara tu miel y me dejara sediento
Al no poder tomar de tu manantial.
Y tú juramento a donde se fue.
Se ahogo por la miel que me negaste.
Y ese ser tan hermoso, se volvió cruel.
A dar su miel, a un picaflor errante
Que paso junto a tu ventana.
Toco tu corazón, endulzo tus ganas.
Y al poco tiempo, elevo sus alas.
Te levantare y te llevare al riachuelo aquel
a bañarte de nuevo y olvidar para amar.
Jesús Enrique Ruzza