Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Acunada por el sueño
de la muerte, cada día
me despierto en un lugar
donde las horas
nada saben de horizontes.
Aún postrero o devorado
por mil sábanas carnívoras,
es mi rostro un fantasma
reflejado en el espejo.
Y a mi voz que,
perdida entre zarzales,
angustiada le requiero
el milagro del retorno,
cada día articula la palabra
que me nombra y sé que existo.
de la muerte, cada día
me despierto en un lugar
donde las horas
nada saben de horizontes.
Aún postrero o devorado
por mil sábanas carnívoras,
es mi rostro un fantasma
reflejado en el espejo.
Y a mi voz que,
perdida entre zarzales,
angustiada le requiero
el milagro del retorno,
cada día articula la palabra
que me nombra y sé que existo.
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