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Me encanta. Y no es necesario el rejoj ni para medir el tiempo ni ese amor. Mi hija también tiene seis años, y esta tarde noche leeremos tu poesía en su camita. Un abrazo.
Que tierno poema nos dejas Alfredo, y teniendo 6 añitos, para que se quiere el reloj?
si la inocencia de jugar con ese tigre y ese león no necesita hora.
Me ha gustado mucho, te dejo todas las estrellas para que señalen la hora de ir a dormir,
pero sin reloj. Un placer pasar por tu espacio.
Un abrazo. Tere