Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
En su caminar encontró puertas,
unas abiertas, otras a medio cerrar.
No-tenia en sus manos
las llaves para entrar.
Toco el llavín con sus dedos de pluma
y entre rabietas y travesuras
hizo ademanes cual si fuese bruma.
Muy triste y silenciosa
se animo a pasar.
La brisa fría le recibió en su cara.
Mientras la hoguera le llamaba:
Ven... caliéntate ya
En sus ojos platinados por el llanto,
solo se dejaban escapar dos lágrimas.
Una de miel y otra a medio salar.
En cada una de ellas
su nombre impreso: Soledad.
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