Inmaculada Galiana
Poeta recién llegado
Me miró
y sus ojos enajenados
flotaron en mis pupilas
como el ave, surcando el cielo
abriendo bajo sus alas
un mar de dudas.
¿Quién sería aquél que posó
suas ojos en mi rostro asomando
en sus labios tan tierna sonrisa?
Pareciome entonces al oirlo
una dulce melodía,
surco en la madrugada
sobre las calles mojadas
el sonido de la lluvia.
No he vuelto a verlo
y sumergidas flotan en mis pupilas
las hojas de otoño enajenadas
navegando sobre el río
de ilusiones perdidas.
y sus ojos enajenados
flotaron en mis pupilas
como el ave, surcando el cielo
abriendo bajo sus alas
un mar de dudas.
¿Quién sería aquél que posó
suas ojos en mi rostro asomando
en sus labios tan tierna sonrisa?
Pareciome entonces al oirlo
una dulce melodía,
surco en la madrugada
sobre las calles mojadas
el sonido de la lluvia.
No he vuelto a verlo
y sumergidas flotan en mis pupilas
las hojas de otoño enajenadas
navegando sobre el río
de ilusiones perdidas.