daw
Poeta asiduo al portal
El suspiro del olvido ha llegado a mis pulmones,
he empezado a recordar todo aquello que deseo desterrar,
empecé primero buscando en mis más ocultos rincones,
y he seguido por todo lo demás que sin pensarlo tanto deseo olvidar.
En borrones de anécdotas me he llevado todo por delante, me quede sin historia,
de amantes fríos, calmos -solo amantes de noche-, me he olvidado hasta sus nombres,
en los triunfos de la vida me he pasado de la raya y me olvide de la victoria,
¿Cómo será de fuerte mi falta de memoria que ante ella mi presente sucumbe?...
Volviendo al ruedo de mi imaginación rutinaria, recordando el ayer,
para ver, si es que hace falta en realidad borrar algún momento,
si me olvido de las primeras palizas me olvidare de quien me vio crecer,
si pongo en el olvido a mis raíces el futuro solo será un futuro de un invento.
Los errores por odiosos que me reciban en su puerta del recuerdo,
cada vez que en mi mente los presento saben como hacer el siguiente movimiento,
cada vez que pienso voy viviendo, cada vez que olvido voy muriendo,
voy matando todo aquello que de alguna u otra forma me llevo al crecimiento.
En la primitiva idea de ser el de hoy, el ayer fue lo mejor y el futuro es el dolor,
el regalo de momentos a mi eterna juventud, el atraso de mis días en llegar a lo mejor,
el borrón en mi destino va llevando a ese extraño pasadizo que te tiñe sin color,
que te llena de un orgullo más que arrogante por olvidar bien quien sos.
Un recuerdo se te cruza al ver pedazos de vos en las ajenas masas que rodean,
el engaño en tu cabeza y las mentiras a ti mismo solo traga tu saliva el lagrimeado colchón,
solo enciendes las hogueras de recuerdos nunca tuyos, en tu mente los vives aunque pocos los vean,
sólo vos y tu otro vos entienden a ese tercera copia plagiada en un niño llorón.
Esa única parte de ti, que cada tanto se revela y un mal momento en tu cabeza cruza,
esa parte de ti que te hace recordar por solo pistas lo que hiciste y lo que eras,
esa parte del destino que todo el mundo en algún momento lo lamenta,
ese atraco a tu cabeza que vos mismo en intensa pelea haces que tu locura pase la frontera.
he empezado a recordar todo aquello que deseo desterrar,
empecé primero buscando en mis más ocultos rincones,
y he seguido por todo lo demás que sin pensarlo tanto deseo olvidar.
En borrones de anécdotas me he llevado todo por delante, me quede sin historia,
de amantes fríos, calmos -solo amantes de noche-, me he olvidado hasta sus nombres,
en los triunfos de la vida me he pasado de la raya y me olvide de la victoria,
¿Cómo será de fuerte mi falta de memoria que ante ella mi presente sucumbe?...
Volviendo al ruedo de mi imaginación rutinaria, recordando el ayer,
para ver, si es que hace falta en realidad borrar algún momento,
si me olvido de las primeras palizas me olvidare de quien me vio crecer,
si pongo en el olvido a mis raíces el futuro solo será un futuro de un invento.
Los errores por odiosos que me reciban en su puerta del recuerdo,
cada vez que en mi mente los presento saben como hacer el siguiente movimiento,
cada vez que pienso voy viviendo, cada vez que olvido voy muriendo,
voy matando todo aquello que de alguna u otra forma me llevo al crecimiento.
En la primitiva idea de ser el de hoy, el ayer fue lo mejor y el futuro es el dolor,
el regalo de momentos a mi eterna juventud, el atraso de mis días en llegar a lo mejor,
el borrón en mi destino va llevando a ese extraño pasadizo que te tiñe sin color,
que te llena de un orgullo más que arrogante por olvidar bien quien sos.
Un recuerdo se te cruza al ver pedazos de vos en las ajenas masas que rodean,
el engaño en tu cabeza y las mentiras a ti mismo solo traga tu saliva el lagrimeado colchón,
solo enciendes las hogueras de recuerdos nunca tuyos, en tu mente los vives aunque pocos los vean,
sólo vos y tu otro vos entienden a ese tercera copia plagiada en un niño llorón.
Esa única parte de ti, que cada tanto se revela y un mal momento en tu cabeza cruza,
esa parte de ti que te hace recordar por solo pistas lo que hiciste y lo que eras,
esa parte del destino que todo el mundo en algún momento lo lamenta,
ese atraco a tu cabeza que vos mismo en intensa pelea haces que tu locura pase la frontera.