viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Besame, nada más besame.
Que tus labios son alas,
llamaradas en el aire.
Y es el único abrigo
que consigue templarme.
Un dos ves ... ¿Qué querés?
me crispa la demora.
Mis labios se parten de esperar,
los tuyos de risa.
Y cuelgo mis ventanas
en el corazón achatado
que guarda tu boca,
y se deshace en gorriones
con plumas de fresa.
Besame, sólo besame,
que no hay más antídoto
que tu flor de palabras,
para el veneno que tiembla
en mis labios de miedo.
Una dos ves ... ¿Qué querés?
chispas de amaneceres en huracán
destellan en tus velas de amapola,
y yo me muero de deseos
de beberme esos labios de seda.
Un dos ves ... ¿Qué querés?
Besame, por Dios besame.
Que tus labios son alas,
llamaradas en el aire.
Y es el único abrigo
que consigue templarme.
Un dos ves ... ¿Qué querés?
me crispa la demora.
Mis labios se parten de esperar,
los tuyos de risa.
Y cuelgo mis ventanas
en el corazón achatado
que guarda tu boca,
y se deshace en gorriones
con plumas de fresa.
Besame, sólo besame,
que no hay más antídoto
que tu flor de palabras,
para el veneno que tiembla
en mis labios de miedo.
Una dos ves ... ¿Qué querés?
chispas de amaneceres en huracán
destellan en tus velas de amapola,
y yo me muero de deseos
de beberme esos labios de seda.
Un dos ves ... ¿Qué querés?
Besame, por Dios besame.