Xiada
Poeta recién llegado
La flor de mi vida se marchita,
esa patita tuya sangrando,
mi mente aturdida recita,
esa cadera rota en mis manos,
el corazón se me rompe en gotitas,
esos ojos antes tan vivos, tiritando,
la impotencia se hace mía,
tú, mi pequeño llorando.
La vida no da tregua,
cuando la desgracia la incita,
rasgaría mi cuerpo y mis venas,
por sufrir yo, y no tú, mi pequeña vida.
Me siento morir por momentos,
me reanimo concentrando mi energía,
inventándome absurdos cuentos
de dioses a quien pedir por tu vida.
Nuestro incondicional amor
surgió en el primer encuentro,
enseguida me entregaste tu vida,
cuando mi cuerpo descansaba enfermo
tu velabas a mi lado noche y día.
Ahora yo tan solo siento
la injusticia de esta vida,
te mereces el amor eterno
de nosotros, tu familia.
Lucha mi bebé lucha
yo lucharé a tu lado, sintiendo
no ser yo quien esté en la camilla
y tú velando mi cuerpo rasgado.
esa patita tuya sangrando,
mi mente aturdida recita,
esa cadera rota en mis manos,
el corazón se me rompe en gotitas,
esos ojos antes tan vivos, tiritando,
la impotencia se hace mía,
tú, mi pequeño llorando.
La vida no da tregua,
cuando la desgracia la incita,
rasgaría mi cuerpo y mis venas,
por sufrir yo, y no tú, mi pequeña vida.
Me siento morir por momentos,
me reanimo concentrando mi energía,
inventándome absurdos cuentos
de dioses a quien pedir por tu vida.
Nuestro incondicional amor
surgió en el primer encuentro,
enseguida me entregaste tu vida,
cuando mi cuerpo descansaba enfermo
tu velabas a mi lado noche y día.
Ahora yo tan solo siento
la injusticia de esta vida,
te mereces el amor eterno
de nosotros, tu familia.
Lucha mi bebé lucha
yo lucharé a tu lado, sintiendo
no ser yo quien esté en la camilla
y tú velando mi cuerpo rasgado.