JAIME
Poeta adicto al portal
Me Parto en Dos
Me parto en dos
en cuanto veo tu silueta aparecer casi
en la puerta,
me divido como tomado de los pelos fuertemente
por un carnicero maloliente y sádico y
me parto en dos nuevamente,
luego llegas al umbral de mis carencias y me siento:
confundido, indeciso, trastocado, poseído
en mis más quietas convulsiones y oigo
tu voz cristalina que llega antes,
me paro y me siento, en partes, mientras
entras en la sala, que se mece
latido a latido, todo rápido como siempre y me parto
en dos,
tú entras y saludas y tu mirada me desliza
hacia un ángulo muerto de la habitación,
para no poder verte, que mis ojos se han partido y
han formado un caleidoscopio
con colores olvidados
y muero lentamente porque vienes
y pasas por mi lado y siento
que me diriges la palabra, que saludas y yo balbuceo
un saludo, creo un tanto concupiscente, pero tenue,
luego llegan más navajas,
es tu perfume que me parte
en dos,
que me remata desorientándome en recuerdos y
desaparezco, las palabras se entremezclan
como bajo el agua y me pierdo otra noche
de tu mirada negra azabache,
de tu piel tan suave, blanca entera
que se hunde en tus negros ojos y confunde
como estrellas en la noche o como
noches en estrellas, ya no sé y
me parto
en dos,
cada vez que entras en la sala tan sonriente,
y me saludas, así como si nada...
Me parto en dos
en cuanto veo tu silueta aparecer casi
en la puerta,
me divido como tomado de los pelos fuertemente
por un carnicero maloliente y sádico y
me parto en dos nuevamente,
luego llegas al umbral de mis carencias y me siento:
confundido, indeciso, trastocado, poseído
en mis más quietas convulsiones y oigo
tu voz cristalina que llega antes,
me paro y me siento, en partes, mientras
entras en la sala, que se mece
latido a latido, todo rápido como siempre y me parto
en dos,
tú entras y saludas y tu mirada me desliza
hacia un ángulo muerto de la habitación,
para no poder verte, que mis ojos se han partido y
han formado un caleidoscopio
con colores olvidados
y muero lentamente porque vienes
y pasas por mi lado y siento
que me diriges la palabra, que saludas y yo balbuceo
un saludo, creo un tanto concupiscente, pero tenue,
luego llegan más navajas,
es tu perfume que me parte
en dos,
que me remata desorientándome en recuerdos y
desaparezco, las palabras se entremezclan
como bajo el agua y me pierdo otra noche
de tu mirada negra azabache,
de tu piel tan suave, blanca entera
que se hunde en tus negros ojos y confunde
como estrellas en la noche o como
noches en estrellas, ya no sé y
me parto
en dos,
cada vez que entras en la sala tan sonriente,
y me saludas, así como si nada...