Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me pierdo en los prolegómenos de la noche
y no llego
a consumarla con mis dedos,
mi cálida fatiga hace tiempo que espera,
mañanas de tormenta
cada botón, en que se descuelga tu vestido
como una estrella que se abre
o un pájaro que calla.
¿Tendrá tu firmamento alas
bajo ese rostro de dormida sirena?
No me pidas que nade
no se hacerlo,
me asusta ahogarme en las palabras
que un mar dejó
olvidadas en su vientre.
No quiero beber
el desamor de los alcohólicos,
las lágrimas envueltas en formol
que respiran en mi almohada.
Me pierdo,
encuentro
que los cambios de color de los peces de acuario
no son serios,
que quizás sobren sellos
en las cartas que siempre mereciste
y,
vale la pena, te seré sincero
cerrar la espita del gas de la cocina
bajar la persiana de la alcoba donde duermes
y
dejar hablar
sin ninguna prisa
a las manos.