Bender Carvajal
Poeta recién llegado
y no me viste pasar
bajo los muérdagos de aluminio,
ni por terrazas de plumas,
ni entre zanahorias, ni lechugas
ni tomates rojos como el amor,
ni siquiera cuando la brisa-nube-otoño
sollozó pequeñas gotas
de esta tempestuosa necesidad mía
fuiste capaz de levantar los labios
para una sutileza de barlovento.
Yo andaba por ahí de paloma,
de colibrí ciego, de gorriones entumecidos,
pintado de labios para ti
como un hechizo,
y fui a dar contra la vidriera
de tu auto sin que me vieras
siquiera tendido
en el pavimento con el labio roto.
Andaba constante de calles,
disfrazado de norias,
pintado de labios,
guiñándote tricolores ojos
en cada esquina
con mi esqueleto negro,
inventando cerros, cebras muertas,
tratando de que te fueras
con un beso abierto
y que no te olvides
de que voy por la vida
pintado de labios
en cada cosa que te quiero dar.
bajo los muérdagos de aluminio,
ni por terrazas de plumas,
ni entre zanahorias, ni lechugas
ni tomates rojos como el amor,
ni siquiera cuando la brisa-nube-otoño
sollozó pequeñas gotas
de esta tempestuosa necesidad mía
fuiste capaz de levantar los labios
para una sutileza de barlovento.
Yo andaba por ahí de paloma,
de colibrí ciego, de gorriones entumecidos,
pintado de labios para ti
como un hechizo,
y fui a dar contra la vidriera
de tu auto sin que me vieras
siquiera tendido
en el pavimento con el labio roto.
Andaba constante de calles,
disfrazado de norias,
pintado de labios,
guiñándote tricolores ojos
en cada esquina
con mi esqueleto negro,
inventando cerros, cebras muertas,
tratando de que te fueras
con un beso abierto
y que no te olvides
de que voy por la vida
pintado de labios
en cada cosa que te quiero dar.
Última edición: