guillermuco
Poeta recién llegado
Me pinté
la cara de negro,
ya que el sol
ha desaparecido.
como mi sonrisa.
Escupo
sangre,
por no decir
que mi alma.
Navego
caminando por calles
solitarias
que llenan
mi mirada
con su silencio.
Me escondí
en un rincón
de mi corazón.
Allí
desgrano mi flor,
cual pétalos
son mis penas.
Una a una
me deshice
de ellas.
Hoy soñé,
ya han pasado
muchos años,
pero ayer le volví
a ver en mi sueño.
Es un viejo
que me visita
y me habla
muy suave
y sereno.
Yo le llamo
abuelo,
y desde que murió,
sólo me ve en sueños.
Sigo aquí,
en mi rincón,
con la cara
pintada de negro.
Sigo escupiendo
mi alma
en estos versos,
intentando
que mi flor
se queda desnuda
de pétalos.
Chille al cielo,
que es al único
que veo.
Me devolvió
una fina lluvia,
las nubes
conocen de
mis tristezas.
Sigo aquí,
en silencio.
No me mires
a los ojos,
pues húmedos
los tengo.
No llames
por mi nombre,
porque todo
se apaga,
hasta mi sonrisa.
la cara de negro,
ya que el sol
ha desaparecido.
como mi sonrisa.
Escupo
sangre,
por no decir
que mi alma.
Navego
caminando por calles
solitarias
que llenan
mi mirada
con su silencio.
Me escondí
en un rincón
de mi corazón.
Allí
desgrano mi flor,
cual pétalos
son mis penas.
Una a una
me deshice
de ellas.
Hoy soñé,
ya han pasado
muchos años,
pero ayer le volví
a ver en mi sueño.
Es un viejo
que me visita
y me habla
muy suave
y sereno.
Yo le llamo
abuelo,
y desde que murió,
sólo me ve en sueños.
Sigo aquí,
en mi rincón,
con la cara
pintada de negro.
Sigo escupiendo
mi alma
en estos versos,
intentando
que mi flor
se queda desnuda
de pétalos.
Chille al cielo,
que es al único
que veo.
Me devolvió
una fina lluvia,
las nubes
conocen de
mis tristezas.
Sigo aquí,
en silencio.
No me mires
a los ojos,
pues húmedos
los tengo.
No llames
por mi nombre,
porque todo
se apaga,
hasta mi sonrisa.