Solaribus
Poeta veterano en el portal
Me quedo con cosas,
con medias palabras
que solo lastiman
la mente y el alma,
que pronto se hunden
oscuras, cansadas
y siembran semillas
de muerte temprana.
Me quedo con cosas,
que el cielo envenenan,
que todo lo dañan,
que todo lo manchan.
Son cosas pequeñas
que quedan muy quietas,
pesada presencia
de sombras lejanas.
El verde marchita
desde la mañana,
las aves no entonan
sus prosas más anchas,
y el agua no corre,
y el añil se mata.
Me quedo con cosas
que quiebran la calma.
Me quedo con cosas,
lo dulce se sala,
lo amargo se pudre
y lo podrido exhala
sus negros vencejos
de molida sangre
en piedras que juntan
moho y telarañas.
Me quedo con cosas,
y el sol se distrae;
distraen su vista
las estrellas pares.
Y unas azucenas
de blancas diademas
a coro sus penas,
en rosario, cantan.
Olvida la musa
sus blancas badanas,
le gana el hastío
y la muerte anciana.
Olvida que existe
y me quedo con cosas
que atacan las fibras
con furia espartana.
Me quedo con cosas,
todo se entristece.
La vida no brilla
y el fuego agiganta
a la gris ceniza
y en ocre fenecen
las manos, la risa,
y las flores amadas.
Me quedo con cosas,
y el ángel se espanta,
se espantan los duendes,
se espantan las hadas.
Toda la amargura
imprudente estalla,
se mueren de frío
las dulces palabras.
Se clavan las horas
como una obsidiana
que corta filosa
los besos, las ganas,
en una cadencia
de ritual macabro
con maldad violenta
y fuerza artesana.
Me quedo sin cielo,
me quedo sin nada,
sin la brisa tenue
de la azul mañana.
me quedo con cosas,
de cruel filigrana,
cuando tú te ausentas,
cuando tú te callas.