Me quieres el bien, me dices.

hombres y poetas

Poeta recién llegado
Me quieres el bien...me dices,
vestidos largos, pelito corto
con andar discreto, sin tabaco
y licor, apenas un sorbo.

Me quieres el bien... me dices,
sin saber si duermo bien por las noches,
si soy feliz y me sobran las penas,
o si me quitan la paz tus reproches.

Pero ahora yo te digo,
que a mis años,
cargo un mar de cicatrices
que mis arrugas no fueron del viento,
y de la señora discreta, solo quedaron matices.

Que soy mujer y madre,
pero tal vez no una amiga,
se truncaron mis sueños
con el sudor de mis días,
se me quedaron las fuerzas
con hambre y fatiga.

Pero hija... yo te digo,
no vistas el alma con trajes bonitos,
que tu voz deje eco y tu pisar crujidos,
que tu mejor amigo sea el silencio,
y una buena copa de vino.

Deja que ame a mi manera,
que suelte mi pelo a la luz
de una vela,
que la noche se hace larga y fría,
y mi soledad... agradece
su compañía.
 
Un buen poema nos compartes reclamando ese derecho a tener la compañía que deseas después de haber cumplido sobradamente con los deberes de madre.

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Muy agradecida por tu comentario Maramin, para mi es importante llegar al corazón de los que puedan leer lo que escribo, gracias.
 
Muy agradecida por tu comentario Maramin, para mi es importante llegar al corazón de los que puedan leer lo que escribo, gracias.

Todos los que presentamos nuestras composiciones en público lo hacemos con la esperanza de que puedan gustar y llegar a nuestros lectores, espero que sigas con buen animo presentando las tuyas y comentando aquellas que te agraden de los compañeros.

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Me quieres el bien...me dices,
vestidos largos, pelito corto
con andar discreto, sin tabaco
y licor, apenas un sorbo.

Me quieres el bien... me dices,
sin saber si duermo bien por las noches,
si soy feliz y me sobran las penas,
o si me quitan la paz tus reproches.

Pero ahora yo te digo,
que a mis años,
cargo un mar de cicatrices
que mis arrugas no fueron del viento,
y de la señora discreta, solo quedaron matices.

Que soy mujer y madre,
pero tal vez no una amiga,
se truncaron mis sueños
con el sudor de mis días,
se me quedaron las fuerzas
con hambre y fatiga.

Pero hija... yo te digo,
no vistas el alma con trajes bonitos,
que tu voz deje eco y tu pisar crujidos,
que tu mejor amigo sea el silencio,
y una buena copa de vino.

Deja que ame a mi manera,
que suelte mi pelo a la luz
de una vela,
que la noche se hace larga y fría,
y mi soledad... agradece
su compañía.


Estimada amiga, ese hilo que hilvanas de ideas y sentimientos, son fieles retazos de una vida tuya, es la grandeza de un cambio que no todos aceptamos en ocasiones, pero que bien merecido se tiene, cuando tus alas se dañaron por circunstancias en contra de tu voluntad.

Un trabajo muy bueno, me ha encantado comprobar que cuando en le silencio aposté por ti, ahora veo esa mujer y poeta que supuse desde el primer instante.

Un abrazo.
 

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