Me regalaste

Kalipso

Poeta recién llegado
Me regalaste un perdón

De esos antiguos que desembocan

En recuerdos llenos de olvido

Que llegan como besos de tu boca.


Me regalaste un abrazo

De los que te hacen desear más

Me los diste en un barco,

Pequeño era el barco en el mar.


Me regalaste una sonrisa

Sincera de esas que solo en ti son bellas

Me regalaste una sonrisa ladeada

De las que solo se ven en estrellas.


Me regalaste un beso casto

Uno que vio la luna con su luz blanca

Me regalaste un suspiro

Porque suspiro con tus besos.


Me regalaste tu deseo

Y el estremecimiento de tu piel

El cosquilleo en tu pecho

Y tu pecho de miel.


Me regalaste el matrimonio

La voz que grita en el silencio

El beso tuyo en cada gota

En cada pequeña gota de sal.

Me regalaste un hijo

Una blanca y nívea piel

Me regalaste una sonrisa más

Una de esas que solo tú sabes dar.


Me regalaste tu muerte

Una mancha blanca que habla sin hablar

Me regalaste el dolor de tu muerte

Y la daga onda con la que fuiste hasta ella.


Y con tantos regalos

No tengo nada más que esperar

De este mundo insano y bello

Así que ¿Para qué vivir?


No me regalaste la muerte

Solo me diste su nombre

Pero ella canta como sirena

Y me vino a visitar.
 
Me regalaste un perdón

De esos antiguos que desembocan

En recuerdos llenos de olvido

Que llegan como besos de tu boca.


Me regalaste un abrazo

De los que te hacen desear más

Me los diste en un barco,

Pequeño era el barco en el mar.


Me regalaste una sonrisa

Sincera de esas que solo en ti son bellas

Me regalaste una sonrisa ladeada

De las que solo se ven en estrellas.


Me regalaste un beso casto

Uno que vio la luna con su luz blanca

Me regalaste un suspiro

Porque suspiro con tus besos.


Me regalaste tu deseo

Y el estremecimiento de tu piel

El cosquilleo en tu pecho

Y tu pecho de miel.


Me regalaste el matrimonio

La voz que grita en el silencio

El beso tuyo en cada gota

En cada pequeña gota de sal.

Me regalaste un hijo

Una blanca y nívea piel

Me regalaste una sonrisa más

Una de esas que solo tú sabes dar.


Me regalaste tu muerte

Una mancha blanca que habla sin hablar

Me regalaste el dolor de tu muerte

Y la daga onda con la que fuiste hasta ella.


Y con tantos regalos

No tengo nada más que esperar

De este mundo insano y bello

Así que ¿Para qué vivir?


No me regalaste la muerte

Solo me diste su nombre

Pero ella canta como sirena

Y me vino a visitar.
Cuando leí tu comentario a mi poema, percibí esa frescura de la juventud, espontánea y simpática, así te describí en mi respuesta. Al llegar a tu Perfil ha quedado confirmado, 15 añitos. Bien, pues te digo que si a tan corta edad, ya escribes con esta soltura que muestras, y con ese espíritu tan lírico y elevado, llegarás a ser una gran poetisa, no lo dudes. Te animo a que sigas en este camino, pues tienes buena base para la poesía, tienes lo que más importa, aquello que no se aprende, la sensibilidad y la capacidad para expresar sentimientos, ideas, conceptos. Y eso, querida Lizz, eso, es justamente lo imprescindible. Lo demás, o sea, las formas, las reglas, las normas, en suma, las técnicas, es secundario, y es aquello que se aprende a lo largo del camino. Por tanto, ya puedes considerarte poetisa, y con el tiempo, esos hermosos contenidos que ya troquelas en tu poesía, los harás aún más bellos a medida que los vayas envolviendo con el papel y lazos del continente.
Por lo pronto, veo que has empleado un recurso poético: la anáfora, y la has empleado muy bien. En tu poema hay mucho de romanticismo, con alguna pincelada de profunda filosofía, y una pizquita muy pequeña de ¿escepticismo?, no sé si es la palabra correcta, o de resignación, o de melancolía, no sé como definir lo que se desprende de los últimos versos.

Bien, para acabar, te felicito por ese poema profundo, emotivo, alto, y con mucha sustancia, y, repito, te animo a seguir.

Besos, primorcillo lindo, besos en alas de los vientos.
 
Me regalaste un perdón

De esos antiguos que desembocan

En recuerdos llenos de olvido

Que llegan como besos de tu boca.


Me regalaste un abrazo

De los que te hacen desear más

Me los diste en un barco,

Pequeño era el barco en el mar.


Me regalaste una sonrisa

Sincera de esas que solo en ti son bellas

Me regalaste una sonrisa ladeada

De las que solo se ven en estrellas.


Me regalaste un beso casto

Uno que vio la luna con su luz blanca

Me regalaste un suspiro

Porque suspiro con tus besos.


Me regalaste tu deseo

Y el estremecimiento de tu piel

El cosquilleo en tu pecho

Y tu pecho de miel.


Me regalaste el matrimonio

La voz que grita en el silencio

El beso tuyo en cada gota

En cada pequeña gota de sal.

Me regalaste un hijo

Una blanca y nívea piel

Me regalaste una sonrisa más

Una de esas que solo tú sabes dar.


Me regalaste tu muerte

Una mancha blanca que habla sin hablar

Me regalaste el dolor de tu muerte

Y la daga onda con la que fuiste hasta ella.


Y con tantos regalos

No tengo nada más que esperar

De este mundo insano y bello

Así que ¿Para qué vivir?


No me regalaste la muerte

Solo me diste su nombre

Pero ella canta como sirena

Y me vino a visitar.
Y yo te regalo un saludo amistoso y con alegría pues tu me has regalado unos hermosos versos, mis felicitaciones bonita Kalipso.
 
Hermoso poema de exquisitas imágenes que van hilando de a poco el dolor del desenlace, la agonía de saber que ese amor ya no estará fisicamente y que el espíritu aún sigue el camino enamorado en busca de la muerte lenta. Un placer pasar por su magnífica poesía, reciba mi más cordial saludo.
¡Bienvenida!
 
Me regalaste un perdón

De esos antiguos que desembocan

En recuerdos llenos de olvido

Que llegan como besos de tu boca.


Me regalaste un abrazo

De los que te hacen desear más

Me los diste en un barco,

Pequeño era el barco en el mar.


Me regalaste una sonrisa

Sincera de esas que solo en ti son bellas

Me regalaste una sonrisa ladeada

De las que solo se ven en estrellas.


Me regalaste un beso casto

Uno que vio la luna con su luz blanca

Me regalaste un suspiro

Porque suspiro con tus besos.


Me regalaste tu deseo

Y el estremecimiento de tu piel

El cosquilleo en tu pecho

Y tu pecho de miel.


Me regalaste el matrimonio

La voz que grita en el silencio

El beso tuyo en cada gota

En cada pequeña gota de sal.

Me regalaste un hijo

Una blanca y nívea piel

Me regalaste una sonrisa más

Una de esas que solo tú sabes dar.


Me regalaste tu muerte

Una mancha blanca que habla sin hablar

Me regalaste el dolor de tu muerte

Y la daga onda con la que fuiste hasta ella.


Y con tantos regalos

No tengo nada más que esperar

De este mundo insano y bello

Así que ¿Para qué vivir?


No me regalaste la muerte

Solo me diste su nombre

Pero ella canta como sirena

Y me vino a visitar.

Delicada obra, velas auricas para ver que la arboladura del ser
se hunde. hay tristeza en esa embarcacion de la vida, y
si tambien un agradecimiento de vuelo inabarcables.
felicidades por la sensibilidad sucumbida que contiene
toda la obra. luzyabsenta
 
Me regalaste un perdón

De esos antiguos que desembocan

En recuerdos llenos de olvido

Que llegan como besos de tu boca.


Me regalaste un abrazo

De los que te hacen desear más

Me los diste en un barco,

Pequeño era el barco en el mar.


Me regalaste una sonrisa

Sincera de esas que solo en ti son bellas

Me regalaste una sonrisa ladeada

De las que solo se ven en estrellas.


Me regalaste un beso casto

Uno que vio la luna con su luz blanca

Me regalaste un suspiro

Porque suspiro con tus besos.


Me regalaste tu deseo

Y el estremecimiento de tu piel

El cosquilleo en tu pecho

Y tu pecho de miel.


Me regalaste el matrimonio

La voz que grita en el silencio

El beso tuyo en cada gota

En cada pequeña gota de sal.

Me regalaste un hijo

Una blanca y nívea piel

Me regalaste una sonrisa más

Una de esas que solo tú sabes dar.


Me regalaste tu muerte

Una mancha blanca que habla sin hablar

Me regalaste el dolor de tu muerte

Y la daga onda con la que fuiste hasta ella.


Y con tantos regalos

No tengo nada más que esperar

De este mundo insano y bello

Así que ¿Para qué vivir?


No me regalaste la muerte

Solo me diste su nombre

Pero ella canta como sirena

Y me vino a visitar.
y yo te regalo unas letras de felicitaciones a tu bello escrito.
 
Me regalaste un perdón

De esos antiguos que desembocan

En recuerdos llenos de olvido

Que llegan como besos de tu boca.


Me regalaste un abrazo

De los que te hacen desear más

Me los diste en un barco,

Pequeño era el barco en el mar.


Me regalaste una sonrisa

Sincera de esas que solo en ti son bellas

Me regalaste una sonrisa ladeada

De las que solo se ven en estrellas.


Me regalaste un beso casto

Uno que vio la luna con su luz blanca

Me regalaste un suspiro

Porque suspiro con tus besos.


Me regalaste tu deseo

Y el estremecimiento de tu piel

El cosquilleo en tu pecho

Y tu pecho de miel.


Me regalaste el matrimonio

La voz que grita en el silencio

El beso tuyo en cada gota

En cada pequeña gota de sal.

Me regalaste un hijo

Una blanca y nívea piel

Me regalaste una sonrisa más

Una de esas que solo tú sabes dar.


Me regalaste tu muerte

Una mancha blanca que habla sin hablar

Me regalaste el dolor de tu muerte

Y la daga onda con la que fuiste hasta ella.


Y con tantos regalos

No tengo nada más que esperar

De este mundo insano y bello

Así que ¿Para qué vivir?


No me regalaste la muerte

Solo me diste su nombre

Pero ella canta como sirena

Y me vino a visitar.
Hola pequeña Kalipso, Me ha encantado tu poema. Me has llevado por toda una vida de regalos maravillosos hasta llegar al momento inevitable pero aceptable según tus letras. Te felicito. Ha sido grato pasar y leerte. Recibe un gran saludo.
 
[QUOTEél.loorome Galeote Matas, post: 5749631, member: 104070"]Cuando leí tu comentario a mi poema, percibí esa frescura de la juventud, espontánea y simpática, así te describí en mi respuesta. Al llegar a tu Perfil ha quedado confirmado, 15 añitos. Bien, pues te digo que si a tan corta edad, ya escribes con esta soltura que muestras, y con ese espíritu tan lírico y elevado, llegarás a ser una gran poetisa, no lo dudes. Te animo a que sigas en este camino, pues tienes buena base para la poesía, tienes lo que más importa, aquello que no se aprende, la sensibilidad y la capacidad para expresar sentimientos, ideas, conceptos. Y eso, querida Lizz, eso, es justamente lo imprescindible. Lo demás, o sea, las formas, las reglas, las normas, en suma, las técnicas, es secundario, y es aquello que se aprende a lo largo del camino. Por tanto, ya puedes considerarte poetisa, y con el tiempo, esos hermosos contenidos que ya troquelas en tu poesía, los harás aún más bellos a medida que los vayas envolviendo con el papel y lazos del continente.
Por lo pronto, veo que has empleado un recurso poético: la anáfora, y la has empleado muy bien. En tu poema hay mucho de romanticismo, con alguna pincelada de profunda filosofía, y una pizquita muy pequeña de ¿escepticismo?, no sé si es la palabra correcta, o de resignación, o de melancolía, no sé como definir lo que se desprende de los últimos versos.

Bien, para acabar, te felicito por ese poema profundo, emotivo, alto, y con mucha sustancia, y, repito, te animo a seguir.

Besos, primorcillo lindo, besos en alas de los vientos.[/QUOTE]

Casi lloro, me siento tan conmovida con sus palabras.
 

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