Estas ganas de volver me rindieron
y ahí estás en mis deseos y en mi piel,
abatida de tanto intento vano,
llego exhausta a tus brazos otra vez.
Inmune a las caricias inventadas
es tu aire el que me deja respirar,
y entre el miedo y las ganas de tocarte,
elijo abrazarte y dejarme llevar.
Si tu ausencia interminable fortalece,
bendigo el día en que odié el dolor,
nunca como antes huelo cerca
en esta primavera , un naranjo en flor.
De tanto emprender nuevas conquistas
y enterrar las pistas que me acercaban ,
las excusas volvieron a derribarme
y rompieron las fronteras que alejaban.
Entre tus piratas y mis orillas
este mar atormentado nos revuelve,
y el tesoro sumergido nos recuerda
que en la eternidad, lo profundo sobrevive.
Alejandra Abboud