Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre la noche y el alba
a la luz de una candela
mire yo, tu dulce cara
y se acabaron mis penas.
Mis penas eran tan hondas
que en un pozo me encontraba
y tus ojos fueron sogas
que del pozo me sacaban.
Me sacaban de mis noches,
y entraron en tus mañanas,
alumbrando con tu risa,
esos fantasmas de mi alma.
De mi alma fue encarcelada
con barrotes y cadenas,
por temores y rencores.
donde sufría condena.
Condena sin remisión
que la cambiaste ese día
y aquel fuego fue el testigo
de esos besos y caricias.
Caricias que compartimos
hambrientos de sentimientos
vistiendo mi soledad
tu ternura fui sintiendo
fui sintiendo esos deseos
del amor libre y abstracto
Y lo sagrado y pagano
fundido quedó en el acto
Acto de amor y de gozo
donde tocamos el cielo.
Lloramos como chiquillos
al saber que nos queremos
a la luz de una candela
mire yo, tu dulce cara
y se acabaron mis penas.
Mis penas eran tan hondas
que en un pozo me encontraba
y tus ojos fueron sogas
que del pozo me sacaban.
Me sacaban de mis noches,
y entraron en tus mañanas,
alumbrando con tu risa,
esos fantasmas de mi alma.
De mi alma fue encarcelada
con barrotes y cadenas,
por temores y rencores.
donde sufría condena.
Condena sin remisión
que la cambiaste ese día
y aquel fuego fue el testigo
de esos besos y caricias.
Caricias que compartimos
hambrientos de sentimientos
vistiendo mi soledad
tu ternura fui sintiendo
fui sintiendo esos deseos
del amor libre y abstracto
Y lo sagrado y pagano
fundido quedó en el acto
Acto de amor y de gozo
donde tocamos el cielo.
Lloramos como chiquillos
al saber que nos queremos
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