Aurora-
Poeta recién llegado
Y rompí a llorar, porque me rompí en mil pedazos,
hasta que no pude unirme y solo pude ahogarme,
ni nade, ni suplique a mí misma, para dejarme rota, sin hueco.
Y salió de mi lagrimas azules
que sabor tenían a palabras difusas y dolor amargo,
llore solo frente a mí, a una razón de brillosos ojos,
que solo tenía suspiros borros.
Y los ecos invadían mi respiración, los ecos de la soledad,
que parece que no va a buscar a nadie más.
Ahora mi tinta azulada sigue escribiendo,
lo peor de las letras que acuchillan ,
y siguen sonando como una risa malsonante ,
en la única respuesta, que es mi mente.
Sigo escondida, en lo más hondo,
de la joven llorando sin armonía,
siguen cayendo dolor ,al más simple,
trozo de un sabor agridulce,
que jamás será escuchado.
Ni comentado, incluso ni hablado,
porque la tristeza te atrapa,
juega contigo y luego te suelta,
te hace el dolor como una simple respiración,
pero es más un cardenal que un simple alivio.
Y allí estas hundida,
sin nadie quien pueda levantarte
y suplicarle que te atrape
porque ni tu puedes aliviarte,
solo con las notas de ti misma sonando,
sola con pintura azulada que pinta todo de ti,
sola luchando por no parecer de cristal,
como el frio mármol, sola llorando.
hasta que no pude unirme y solo pude ahogarme,
ni nade, ni suplique a mí misma, para dejarme rota, sin hueco.
Y salió de mi lagrimas azules
que sabor tenían a palabras difusas y dolor amargo,
llore solo frente a mí, a una razón de brillosos ojos,
que solo tenía suspiros borros.
Y los ecos invadían mi respiración, los ecos de la soledad,
que parece que no va a buscar a nadie más.
Ahora mi tinta azulada sigue escribiendo,
lo peor de las letras que acuchillan ,
y siguen sonando como una risa malsonante ,
en la única respuesta, que es mi mente.
Sigo escondida, en lo más hondo,
de la joven llorando sin armonía,
siguen cayendo dolor ,al más simple,
trozo de un sabor agridulce,
que jamás será escuchado.
Ni comentado, incluso ni hablado,
porque la tristeza te atrapa,
juega contigo y luego te suelta,
te hace el dolor como una simple respiración,
pero es más un cardenal que un simple alivio.
Y allí estas hundida,
sin nadie quien pueda levantarte
y suplicarle que te atrape
porque ni tu puedes aliviarte,
solo con las notas de ti misma sonando,
sola con pintura azulada que pinta todo de ti,
sola luchando por no parecer de cristal,
como el frio mármol, sola llorando.