Ictiandro
Poeta adicto al portal
Cuando te miro y escucho
en las conversaciones de cada tarde
me adentro silente en tu mundo
descubriendo de a poco y en sigilo
el tesoro que resguardas fielmente.
Tu carácter, principios y valores
me sacuden en torbellinos de belleza sin límites.
Desando las horas con el pensamiento
grabando en cada nube tu nombre,
si de conocerte como te conozco
los días son siglos cuando estás ausente.
Cuando caminamos juntos
por esas calles antiguas, testigos de tantos siglos,
reescribo la historia de mi vida en cada paso
si tras el eco de tu sonrisa la noche se ilumina,
es tanta la luz para mi retina pensándote
que olvido los detalles que nos acercaron,
historias de pasiones, tensiones y rupturas.
Mas perduraste como agua cristalina
donde abrir los ojos cada amanecer sin prisa,
rehacer mis conceptos e imágenes tuyas.
Cuando la triste ecuación de los miedos,
de esas causas fatales de tus lágrimas
sorprenden tu alma buena con alevosía
siento miles de estrellas acudiendo a mis manos
para hacerte cielo y universo lejos del dolor
restaurando de tus ojos el rastro de las heridas.
Te quiero siempre marcando el compás de mi tiempo
porque gracias a ti me reencuentro, despierto,
me percato de que todavía hay bondad y belleza
en nuestra geografía humana tan maltratada.
Y si algún día faltaras serás estrella, luna,
recuerdo palpitante en el presente,
salvadora de mi alma que eres.
en las conversaciones de cada tarde
me adentro silente en tu mundo
descubriendo de a poco y en sigilo
el tesoro que resguardas fielmente.
Tu carácter, principios y valores
me sacuden en torbellinos de belleza sin límites.
Desando las horas con el pensamiento
grabando en cada nube tu nombre,
si de conocerte como te conozco
los días son siglos cuando estás ausente.
Cuando caminamos juntos
por esas calles antiguas, testigos de tantos siglos,
reescribo la historia de mi vida en cada paso
si tras el eco de tu sonrisa la noche se ilumina,
es tanta la luz para mi retina pensándote
que olvido los detalles que nos acercaron,
historias de pasiones, tensiones y rupturas.
Mas perduraste como agua cristalina
donde abrir los ojos cada amanecer sin prisa,
rehacer mis conceptos e imágenes tuyas.
Cuando la triste ecuación de los miedos,
de esas causas fatales de tus lágrimas
sorprenden tu alma buena con alevosía
siento miles de estrellas acudiendo a mis manos
para hacerte cielo y universo lejos del dolor
restaurando de tus ojos el rastro de las heridas.
Te quiero siempre marcando el compás de mi tiempo
porque gracias a ti me reencuentro, despierto,
me percato de que todavía hay bondad y belleza
en nuestra geografía humana tan maltratada.
Y si algún día faltaras serás estrella, luna,
recuerdo palpitante en el presente,
salvadora de mi alma que eres.
::