Unsenderosinfin
Poeta fiel al portal
Me traigo de ti por etéreos y cerúleos caminos
Sentimientos emigrantes, arrojados, displicentes
Concierto de energías, alegres telares coloridos
Por paisajes montañosos y selvas estridentes
Me traigo de ti callejuelas empedradas por la historia
Con gemelas puertas de arrequives discrepantes
Viejas plazas dibujadas en libros sin memoria
Multicolores ferias, arpegios de mil voces disonantes
Me traigo de ti casas ataviadas en corazones de hiedra
Que se aroman con perfumes de madera y de licores
Por dentro, las tibias manos de viejas estufas de piedra
Que se embrujan de tristezas nuevas y viejos dolores
Me traigo de ti la poesía dulce, la desgarrante prosa,
De versos que sostienen tus lágrimas estancas
Que has escrito con el tallo alicaído de una blanca rosa
Que has parido entre pétalos caídos de una rosa blanca
Me traigo de ti un idioma de emociones, sin sonido
De letras sin lugares, de oraciones sin medida
Que me habla sin estar, que me siente sin tañido
Que acaricia sin presencia aliviando mis heridas
Me traigo de ti una pena que se mira en mi nostalgia
La tristeza que se muere y que renace a cada instante
Un latido que se encoge, rebeldía que presagia
Un alma que no acepta un momento claudicante
Me traigo de ti la ingénita ilusión, la ilusión perdida
Para mi piel de otoño mariposas blancas
Luz cálida de luna para abrigar mi fantasía
Para abrigar mi poema, la calidez de tu alma
Me traigo de ti lo que nadie me ha ofrecido
Dulce nepente a mi sólita melarquía
La mirada que se intuye con un sexto sentido
El sentido increíble de una mirada intuida
Me traigo de ti, mágico numen de mi poesía,
Trasnoches de esperanza y de lágrimas felices
Sabores de horas aciagas y acíbares dormidas
Tiempo de ilusiones blancas y fracasos vírgenes
Me traigo de ti, mi bien lejano, mi bien ajeno
Tus pies descalzos sobre la brisa andina
El misterio aún silvestre de tus blancos senos
Tu desnudez tropical envuelta en muselina
Te he traído aquí y aquí te tengo, invisible
Corazón tibio, alma de luz, sol de cada día
Una flor que en mi sendero sin fin no había
Que hace cada momento mío indivisible
¡¡Y divide en dos momentos toda mi vida!!
Unsenderosinfin
Sentimientos emigrantes, arrojados, displicentes
Concierto de energías, alegres telares coloridos
Por paisajes montañosos y selvas estridentes
Me traigo de ti callejuelas empedradas por la historia
Con gemelas puertas de arrequives discrepantes
Viejas plazas dibujadas en libros sin memoria
Multicolores ferias, arpegios de mil voces disonantes
Me traigo de ti casas ataviadas en corazones de hiedra
Que se aroman con perfumes de madera y de licores
Por dentro, las tibias manos de viejas estufas de piedra
Que se embrujan de tristezas nuevas y viejos dolores
Me traigo de ti la poesía dulce, la desgarrante prosa,
De versos que sostienen tus lágrimas estancas
Que has escrito con el tallo alicaído de una blanca rosa
Que has parido entre pétalos caídos de una rosa blanca
Me traigo de ti un idioma de emociones, sin sonido
De letras sin lugares, de oraciones sin medida
Que me habla sin estar, que me siente sin tañido
Que acaricia sin presencia aliviando mis heridas
Me traigo de ti una pena que se mira en mi nostalgia
La tristeza que se muere y que renace a cada instante
Un latido que se encoge, rebeldía que presagia
Un alma que no acepta un momento claudicante
Me traigo de ti la ingénita ilusión, la ilusión perdida
Para mi piel de otoño mariposas blancas
Luz cálida de luna para abrigar mi fantasía
Para abrigar mi poema, la calidez de tu alma
Me traigo de ti lo que nadie me ha ofrecido
Dulce nepente a mi sólita melarquía
La mirada que se intuye con un sexto sentido
El sentido increíble de una mirada intuida
Me traigo de ti, mágico numen de mi poesía,
Trasnoches de esperanza y de lágrimas felices
Sabores de horas aciagas y acíbares dormidas
Tiempo de ilusiones blancas y fracasos vírgenes
Me traigo de ti, mi bien lejano, mi bien ajeno
Tus pies descalzos sobre la brisa andina
El misterio aún silvestre de tus blancos senos
Tu desnudez tropical envuelta en muselina
Te he traído aquí y aquí te tengo, invisible
Corazón tibio, alma de luz, sol de cada día
Una flor que en mi sendero sin fin no había
Que hace cada momento mío indivisible
¡¡Y divide en dos momentos toda mi vida!!
Unsenderosinfin