Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deditos jugando en el teclado,
manitos traveseando con mi pluma
presionando teclas,
desparramando tinta,
a ver si asoma una rima,
a ver cuanto de su dulce corazón,
se queda prendado de estos mis versos.
Moviendo pestañas respiro mariposas,
cada vez que junto a su cercanía
las agita con sinuosa cadencia
derritiendo acaramelado mi espíritu,
sabiendo que ha sido prestado sólo por unos años
hasta que desde sus pestañas
sólo vea a un mortal y no al héroe inmaterial.
Me transporto a sus sienes
y juego con él a que somos amigos
más le persigo en el patio del colegio,
vitoreando su nombre hasta alcanzarlo,
transpiró con él pateando una pelota,
y sus sonrojadas mejillas
acaloran mis sueños
cada vez que sonríe en mi pecho.
Hay de noches que ayuda a desenvainar mi corbata
y someto mis manos a sus caricias,
que cálidas abren ávido su corazón
y someto mis labios a besos amados,
que aguardan desde la mañana,
cuando me subí al mundo adulto.
Fugitivo me escabullo raudo,
para sorprenderme justo al lado suyo,
para oír sus miedos,
para respirar sus quimeras
y congeniar con sus años,
a ver si acepta a este hombre humano
y no sea tarde para cuando crezca
manitos traveseando con mi pluma
presionando teclas,
desparramando tinta,
a ver si asoma una rima,
a ver cuanto de su dulce corazón,
se queda prendado de estos mis versos.
Moviendo pestañas respiro mariposas,
cada vez que junto a su cercanía
las agita con sinuosa cadencia
derritiendo acaramelado mi espíritu,
sabiendo que ha sido prestado sólo por unos años
hasta que desde sus pestañas
sólo vea a un mortal y no al héroe inmaterial.
Me transporto a sus sienes
y juego con él a que somos amigos
más le persigo en el patio del colegio,
vitoreando su nombre hasta alcanzarlo,
transpiró con él pateando una pelota,
y sus sonrojadas mejillas
acaloran mis sueños
cada vez que sonríe en mi pecho.
Hay de noches que ayuda a desenvainar mi corbata
y someto mis manos a sus caricias,
que cálidas abren ávido su corazón
y someto mis labios a besos amados,
que aguardan desde la mañana,
cuando me subí al mundo adulto.
Fugitivo me escabullo raudo,
para sorprenderme justo al lado suyo,
para oír sus miedos,
para respirar sus quimeras
y congeniar con sus años,
a ver si acepta a este hombre humano
y no sea tarde para cuando crezca
:: ::