Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Meciéndose
Que sea la esperanza que se bambolea
entre los silbidos de las olas cuando suben,
cuando caen, y
que sea yo por fin el fin de estas letras
que ojalá se estrellen en tu nave y
las leas, y
las sientas y
que no suceda nada,
pues esa nada es la ausencia que me hace
pensarte un día y otro más y
hasta ahora me has servido para valorar cada respiro,
cada paso,
cada huella.
Que sean éstas letras mi sálvame si quieres o
la fuerza que requiere mi memoria para hacerte
con pompa y circunstancia la ceremonia del olvido.
Que sea lo que sea lo que pase con mis letras,
qué acaso sea yo de tu mar el sempiterno náufrago y
ellas el poema en la botella
meciéndose en la veda de las olas, de tu verde mar.
Gayo. 28.12.10 en una tarde en que de tanto pensarle los dedos se engarrotan y no sale nada, nada, nada…
.
Que sea la esperanza que se bambolea
entre los silbidos de las olas cuando suben,
cuando caen, y
que sea yo por fin el fin de estas letras
que ojalá se estrellen en tu nave y
las leas, y
las sientas y
que no suceda nada,
pues esa nada es la ausencia que me hace
pensarte un día y otro más y
hasta ahora me has servido para valorar cada respiro,
cada paso,
cada huella.
Que sean éstas letras mi sálvame si quieres o
la fuerza que requiere mi memoria para hacerte
con pompa y circunstancia la ceremonia del olvido.
Que sea lo que sea lo que pase con mis letras,
qué acaso sea yo de tu mar el sempiterno náufrago y
ellas el poema en la botella
meciéndose en la veda de las olas, de tu verde mar.
Gayo. 28.12.10 en una tarde en que de tanto pensarle los dedos se engarrotan y no sale nada, nada, nada…
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