Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Voy por las calles sonámbulas
salpicadas de espermas muertos.
Sus pasos se estancan en pantanos
de miseria y podedumbre.
Aúllan un dolor,
pero el ruido de su histeria
Oculta ese llanto.
Se ven pero no se conocen,
se tocan pero no se sienten,
se abrazan y olvidan
el sonido de sus corazones.
Vacias son sus manos
como un susurro de la Nada.
En esas arterias citadinas
Las luces y sombras
inyectan un afrodisíaco
a sus cerebros.
Esto es tan solo un carnaval
de máscaras grotescas
que no saben que están muertos
Excepto el violinista
que enamora a la Luna.
Sebastian Dusalgi.
salpicadas de espermas muertos.
Sus pasos se estancan en pantanos
de miseria y podedumbre.
Aúllan un dolor,
pero el ruido de su histeria
Oculta ese llanto.
Se ven pero no se conocen,
se tocan pero no se sienten,
se abrazan y olvidan
el sonido de sus corazones.
Vacias son sus manos
como un susurro de la Nada.
En esas arterias citadinas
Las luces y sombras
inyectan un afrodisíaco
a sus cerebros.
Esto es tan solo un carnaval
de máscaras grotescas
que no saben que están muertos
Excepto el violinista
que enamora a la Luna.
Sebastian Dusalgi.