emiled
Poeta adicto al portal
Medianoche
¡Que venga ya la cruel noche; sombras vengan!
Las espero, con el alma envuelta en vapores de nieblas.
No habrá ya un árbol donde pueda reposar mi tinta;
nunca huirán de mi lecho las horribles sombras.
¿Es que acaso vale mas saciarse de los vanos fulgores
que el cielo hipócrita vierte sobre su rebaño?
¡Que quien quiera el nirvana que se bañe en él!
Yo llamo al crepúsculo, ya que así lo quiso mi Destino.
Afuera se oye el triste resonar de los ecos malditos;
como un enemigo que embiste los velos del corazón,
se posa el demonio en los pálidos tejados.
El lúgubre reloj marca feroz la medianoche,
y lágrimas forman en el suelo tristes lagos;
la jauría furiosa flagela el silencio de mi muerte.