Childe Harold
Poeta recién llegado
Mediocridad de una hoja muerta
Nadas como una gota de rocío
Nadas como una gota de rocío
en una brisa templada de octubre;
¡danza plácida!, vaivén del otoño,
alfombra ajada de lágrimas lúgubres.
Tu cuerpo teñido de gris nostalgia
se balacea levemente y sube,
y luego con el vapor de la noche
se aferra íntimo a los luceros fúnebres.
Me llevas contigo en el aire frío,
Me hipnotizas con tus suspiros; cumbres
que tu piel, clorofila muerta, emite...
Profundas y humanas vicisitudes...
Ante esa belleza, feroz danzante,
esta admiración de varón sucumbe.
Las orlas negras del viento se extreman
por alejar cada espasmo de tu ubre,
que es la imagen deformada de una hembra,
que por tus finas venas verdes fluye.
¡Baila al ritmo infernal de este crepúsculo!
Mañana del carbón serás la lumbre.